viernes, 25 de septiembre de 2015

Primera entrega Capitulo 2 LA ACCION HUMANA. L. V. MISES.

LA ACCIÓN HUMANA
Ludwing Von Mises
PRIMERA PARTE
LA ACCIÓN HUMANA


Capitulo 2. PROBLEMAS EPISTEMOLOGICOS DE LAS CIENCIAS DE LA ACCIÓN HUMANA.


1.      Praxeología e historia

Las ciencias de la acción humana se dividen en dos ramas principales: la de la praxeología y la historia.  La historia recoge y ordena sistemáticamente todos los datos de experiencia concernientes a la acción humana. Analiza las motivaciones que impulsaron a los hombres a actuar y las consecuencias provocadas por tal proceder.   El objeto de estudio de todas las ciencias históricas es el pasado. El conocimiento de ellas hace del hombre sabio y prudente.

Todo conocimiento experimental se refiere a hechos anteriormente observados; no existe experiencia de acontecimientos futuros. La experiencia de que tratan las ciencias de la acción humana es siempre experiencia de fenómenos complejos.

La ilustración proporcionada por la historia no sirve para formular teorías ni para predecir el futuro.  Toda realidad histórica puede ser objeto de interpretaciones varias y, de hecho, ha sido siempre interpretada de los modos más diversos.

La historia no puede ni probar ni refutar ninguna afirmación de valor general como lo hacen las ciencias naturales, las cuales aceptan a rechazan las hipótesis según coincidan o no con la experimentación.
Cuando se trata de explicar algo, la mente humana no duda en inventar ad hoc, las más imaginarias teorías carentes de toda justificación lógica.

La praxeología no es una ciencia histórica, sino teórica y sistemática. Su objeto es la acción humana como tal, con independencia de todas las circunstancias ambientales, accidentales e individuales de los actos concretos.

2.      El carácter formal y apriorístico de la praxeología.

     Por lo que a la praxeología atañe, los errores de los filósofos se deben a su total desconocimiento de la ciencia económica e incluso, a veces, a su inaudita ignorancia de la historia. Para el filósofo, el estudio de los problemas filosóficos constituye una noble y sublime vocación situada muy por encima de aquellas otras ocupaciones mediante las cuales el hombre persigue el lucro y el provecho propio.

El hombre desciende de antepasados de condición no-humana, los cuales carecían de esa capacidad intelectiva. De ello deducen los empiristas que el raciocino se basa en la experimentación y es consecuencia de la adaptación del hombre a las condiciones de su medio ambiente.

EMPIRISMO:  1. Doctrina psicológica y epistemológica que, frente al racionalismo, afirma que cualquier tipo de conocimiento procede únicamente de la experiencia ya sea experiencia interna (reflexión) o externa (sensación), y que esta es su única base. “el empirismo parte de la base de que solamente es posible conocer con absoluta certeza la realidad mediante la observación sistemática”. 2. Método o procedimiento que está basado en la experiencia y en la observación de los hechos.

Esos endebles mecanismos lógicos progresaron poco a poco, pasando de la etapa pre lógica a la de la verdadera lógica.  La razón, la inteligencia y la lógica son, por tanto, fenómenos históricos. No hay razón alguna para suponer que nuestra lógica sea la fase última y definitiva de la evolución intelectual.

Pero el problema del conocimiento a priori es distinto.  No se trata ahora de determinar cómo apareció el raciocinio y la conciencia.  El tema que no ocupa se refiere al carácter constitutivo y obligado de la estructura  de la mente humana.

Interesante es apreciar que durante los estados de inconsciencia nada hay que pueda recordarse. Solo los estados conscientes pueden ser recordados.  La mente humana no es una tabula rasa sobre la que los hechos externos graban su propia historia.  Al contrario goza de medios propios para aprehender la realidad.

TABULA RASA: La tabla rasa, (en latín tabula rasa) es decir una tablilla sin inscribir y que se aplica a algo que está exento de cuestiones o asuntos anteriores. También se utiliza la expresión “hacer tabula rasa” para expresar la acción de no tener en cuenta hechos pasados, similar a la expresión más moderna de “hacer borrón y cuenta nueva”.     En la filosofía la tabla rasa hace referencia a la tesis epistemológica de que cada individuo nace con la mente “vacía”, es decir, sin cualidades innatas, de modo que todos los conocimientos y habilidades de cada ser humano son exclusivamente fruto del aprendizaje, a través de sus experiencias y sus percepciones sensoriales.  La corriente filosófica que se deriva de este dogma es el empirismo, corriente que también proclama la creencia de que la experiencia es el primer constituyente de cualquier conocimiento que se produzca en el ser humano.   La tabla rasa fue popularizado por el filósofo inglés John Locke y suele enlazarse con otros dos mitos en el debate intelectual moderno, el de “el buen salvaje” y el de “el fantasma en la maquina”, pero en realidad tiene su origen en Santo Tomas de Aquino.  También es una expresión típica de Aristóteles.  En  urbanismo, también se emplea la expresión hacer tabula rasa, en referencia a demoler o derribar todas las edificaciones preexistentes en un lugar, para desarrollar un barrio completamente nuevo.

El conocimiento humano viene condicionado por la estructura de nuestra mente. Si, como objeto principal de investigación, se elige la acción humana, ello equivale a contraer, por fuerza, el estudio a las categorías de acción conformes con la mente humana, aquellas que implican la proyección de esta sobre el mundo externo de la evolución y el cambio.

La supuesta heterogeneidad lógica del hombre primitivo

     El contenido de los pensamientos del hombre primitivo difiere del de los nuestros, pero la estructura formal y lógica es común a ambos. Lévy-Bruhl, en efecto, afirma que, entre la gentes civilizadas, también se dan ideas y relaciones ideológicas reguladas por la ley de la participación, las cuales, son mayor o menor independencia, con más o menos fuerza, coexisten inseparablemente con aquellas otras regidas por la ley de la razón, “Lo pre lógico y lo mítico conviven con lo lógico”.  

La mente primitiva, como la nuestra, desea descubrir las causas de los acontecimientos.   El campesino deseoso de incrementar su cosecha tal vez recurra a soluciones distintas, según la filosofía que le anime.  Puede ser que se dé a ritos mágicos, o también es posible que proceda a utilizar más y mejor fertilizante. Ahora bien, sea cual fuere la solución preferida, siempre nos hallaremos ante una actuación racional consistente en emplear ciertos medios para alcanzar determinados fines.

3.      Lo apriorístico y la realidad

     El racionamiento apriorístico es estrictamente conceptual y deductivo.  En el concepto de dinero están implícitos todos los teoremas de la teoría monetaria. Nadie, sin embargo, negara la importancia cognoscitiva de la teoría cuantitativa del dinero.  Esta permanecerá, desconocida si no se descubre mediante el razonamiento económico, Una larga lista de fracasos en el intento de resolver los problemas planteados demuestra que no fue tarea fácil alcanzar el actual nivel de conocimiento en la materia.

Sin contar con la teoría, es decir, con la ciencia general apriorística de la acción humana, es imposible comprender la realidad de la acción humana.   La relación entre razón y experiencia ha constituido, desde antiguo, uno de los fundamentales problemas de la filosofía.

Ahora bien, las ciencias de la acción humana difieren radicalmente de las ciencias naturales. Quienes pretenden construir un sistema epistemológico de la acción humana, según el modelo de las ciencias naturales yerran lamentablemente.

Los teoremas que el recto razonamiento praxeológico llega a formular no solo son absolutamente ciertos e irrefutables, al modo de los teoremas matemáticos, sino que también reflejan la intima realidad de la acción, con el rigor de su apodíctica certeza e irrefutabilidad, tal como esta, efectivamente, se produce en el mundo y en la historia. La praxeología proporciona conocimiento preciso y verdadero de la realidad.

La praxeología reflexiona sobre temas de acción, si nuestra mente no dispusiera de los esquemas lógicos que el razonamiento praxeológico formula, jamás podríamos distinguir ni apreciar la acción.  Sin auxilio de la percepción praxeología nada sabríamos acerca de los medios de intercambio.


Debemos de comprender que la acción humana es apriorística, y siempre lo ha sido.   La historia no sería más que un conjunto de acaecimientos sin ilación, un mundo de confusión, si no fuera posible aclarar, ordenar e interpretar los datos disponibles mediante el sistematizado conocimiento praxeológico. 

DERECHOS SOCIALES Y DERECHOS INDIVIDUALES




DERECHOS SOCIALES: 

Son los que garantizan universalmente, es decir, a todos los ciudadanos por el hecho de serlo, y no como mera caridad o política asistencial, el acceso a los medios necesarios para tener unas condiciones de vida dignas. 

Los derechos sociales son los que humanizan a los individuos, sus relaciones y el entorno en el que se desarrollan.  Son garantías de la igualdad y la libertad reales, pues la libertad no es posible si es imposible ejercerla por las condiciones materiales de existencia.

DERECHOS INDIVIDUALES:

Es un concepto perteneciente al Derecho Constitucional, nacido de la concepción liberal que surgió de la Ilustración, que hace referencia a aquellos derechos de los que gozan los individuos como particulares y que no pueden ser restringidos por los gobernantes, siendo por tanto inalienables e imprescriptibles.

Los derechos individuales son el conjunto de condiciones que el Estado ha de asegurar a los ciudadanos y ciudadanas de un país, con la finalidad de que vivan bien y estos se puedan desarrollar integralmente.
Cuando un Estado se compromete a cumplir y hace cumplir los derechos humanos reconoce que está obligado a respetarlos, a protegerlos y garantizarlo.

El Estado de Guatemala reconoce los derechos humanos de su población y se compromete a hacer que estos derechos se cumplan para todos y todas sin importar su género, grupo étnico, edad, religión ni sus ideas políticas.

Existen varios tipos de derechos unos se proponen a asegurar las condiciones materiales de bienestar de las personas dentro de la sociedad, para que puedan satisfacer sus necesidades básicas; otros se preocupan por asegurar la participación del Estado como miembro de un grupo y como seres humanos dignos y valiosos.

Los derechos individuales del hombre son garantías constitucionales que se conceden a favor de todos los habitantes del Estado. Estas garantías deben cumplirse y respetarse y no se puede privar al individuo de las mismas, salvo en casos excepcionales y con arreglo a ley expresa.

Dentro de las garantías individuales encontramos una serie de derechos entre los que cabe mencionar la libertad del individuo y libertad de practicar libremente cualquier religión o culto.

Dichas libertades son fundamentales para el desarrollo de cada ser humano como persona y deben respetarse; tanto, que son garantías constitucionales y también en el Código Penal se encuentran normas que tipifican los delitos que van en contra de estos derechos de libertad.

DERECHOS INDIVIDUALES:

Es el conjunto de aquellos que gozan los individuos como particulares y que no pueden ser restringidos por los gobernantes.

Como medio de garantizarlos a partir de la Revolución Francesa se consagran en las Cartas Fundamentales de todos lo países civilizados.

Son derechos individuales el derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad ante la ley, al trabajo, a la libertad de pensamiento, de expresión, de reunión, de asociación, de circulación, de defensa en juicio y otros.

El concepto de los derechos individuales es un prodigio del pensamiento político que muy pocos hombres han asimilado y en algunos países mas de dos siglos no han sido suficientes para entenderlos.  A este concepto le debemos nuestras vidas, hace posible que llevemos a la realidad todo lo que tiene valor, lo que cualquiera de nosotros haya obtenido o que hayamos logrado.

EL DERECHO DEL HOMBRE A SU PROPIA VIDA ES LA FUENTE DE TODOS LOS DERECHOS
    
Solo existe un derecho fundamental y los demás son consecuencias o corolarios: el derecho del hombre a su propia vida.

La vida es un proceso de auto sostenimiento y generación de acción, lo que significa: libertad para tomar todas las acciones requeridas por la naturaleza de un ser racional para el soporte, avance, actualización y goce de su propia vida.

La libertad de acción implica ausencia de coacción física, coerción o interferencia de otros hombres. La libertad es el requerimiento fundamental de la mente del hombre.

La Constitución Política de la República de Guatemala reconoce los siguientes Derechos Individuales>
Derecho a la vida, derecho a la seguridad, derecho a la libertad y derecho a la igualdad.

Buscar en su constitución, los fundamentos legales de los anteriores derechos.

     La única obligación que implican los derechos individuales, impuesta no por el estado, sino por la naturaleza de la realidad, es el respeto a los derechos de otros, si uno quiere que los derechos propios sean reconocidos y protegidos.

DERECHO A LA VIDA:

El derecho a la vida es el que tienen cualquier ser humano por el simple hecho de existir y estar vivo,  se considera un derecho fundamental de la personas. La vida tiene varios factores: la vida humana en sus formas corporales y psíquicas, la vida social de las personas por medio de la cual estos realizan obras en común y la vida de la naturaleza que relaciona a los seres humanos con las demás especies vivientes.

Entonces cuando este derecho es regulado son tomados en cuenta estas tres facetas de la vida que están divididas pero0 se toman como un todo al momento de ser reguladas, es decir, el correcto cumplimiento de estos tres putos dentro de lo que representan el respeto por este derecho hacen que el ser humano no solo sobreviva.

DERECHO A LA LIBERTAD:
La libertad de expresión es un derecho fundamental o de derecho humano, señalado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y las constitucionales de los sistemas democráticos, también lo señalan.  De ella deriva la libertad de imprenta también llamada libertad de prensa.

El derecho a la libertad de expresión es definido como un medio para la libre difusión de las ideas y así fue concebido durante la ilustración.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

SEGURIDAD:

     Toda persona tiene derecho a la seguridad.  La seguridad como derecho está en el mismo grupo de los fundamentos democráticos que la libertad o que la vida.

La seguridad de las mujeres maltratadas necesita ser reconocida como derecho efectivo previo a la tutela penal precisamente porque el ejercicio de ese derecho no está siendo efectivo, porque partimos de un plano de desigualdad previa, inherente a la violencia de género, que convierte a la seguridad de las mujeres en un derecho minusvalidito cuando no inexistente. Si hemos avanzado jurídicamente hacia la igualdad efectiva como conjunto de derechos positivos, idéntico camino había que programas para la seguridad.

DERECHO A LA IGUALDAD:

     La igualdad es un derecho constitucional para el que no ha existido apuro en canalizarla a través de una ley orgánica, porque hemos entendido que un precepto fundamental tiene un flanco débil en su expresión real.  Ocurre lo mismo con la seguridad como derecho efectivo para las mujeres maltratadas.  Ahora que ya hemos visibilizado el problema conceptual, tenemos que pensar en su articulación práctica y jurídica.


TODOS LOS DERECHOS SON DE SUMA IMPORTANIA PARA TODAS LAS PERSONAS Y EL ESTADO DEBE DE HACERLOS VALER Y  DEBEN VELAR POR SU CUMPLIMIENTO. 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

CAPITULO 2 El poder creador de la civilización libre

PRIMERA PARTE

EL VALOR DE LA LIBETAD

CAPITULO II EL PODER CREADOR DE LA CIVILIZACION LIBRE


                                                              Prometeo

1.      La civilización y el desarrollo del poder.

La sentencia socrática de que el reconocimiento de la ignorancia es el comienzo de la sabiduría.  Ello es de suma importancia, ya que, la ignorancia del hombre le ayuda en la consecución de sus fines.   Podemos manifestar que, la civilización comienza cuando en la persecución de sus fines el individuo puede sobrepasar los límites de su ignorancia aprovechándose de conocimientos que no poseía.

La gran mayoría de problemas están dominados por la “dificultad practica” que, de hecho, nuestro conocimiento se halla muy lejos de la perfección.

Muchas de las construcciones utópicas carecen de valor, ya que siguen la dirección de teorías que desechan la utilización de principios o premisas que fundamenten un conocimiento perfecto y cierto.

El ser humano ha creado su civilización y que esta constituye una producción de las acciones humanas, sin embargo ello no significa que la civilización sea el resultado de los designios humanos.

La idea de que el hombre está dotado de una mente capaz de concebir y crear civilización es fundamentalmente falsa.   La mente humana es en sí misma un sistema que cambia constantemente como resultado de sus esfuerzos para adaptarse al ambiente que la rodea.

La concepción del hombre que construye deliberadamente su civilización brota de un erróneo intelectualismo para el que la razón humana es independiente de la naturaleza y posee conocimientos y capacidad de razonar independientes de la experiencia. Sin embargo, el desarrollo de la mente humana es parte del desarrollo de la civilización.

La mente humana no puede nunca prever sus propios progresos.   El conocimiento existe únicamente como conocimiento individual. No existe como elemento, la suma de conocimiento de todos los individuos.  El gran problema estriba en la manera de aprovecharse de este conocimiento, que existe solamente disperso como partes diferentes y separadas y a veces como creencias en conflicto de todos los hombres.

En otras palabras; como miembro de una sociedad civilizada, el hombre puede perseguir sus fines individuales con mucho más éxito del que obtendría actuando como francotirador, porque la civilización nos facilita constantemente el aprovechamiento del conocimiento que individualmente no poseemos y porque cada individuo, al utilizar su particular conocimiento, ayuda a otros individuos desconocidos.

2.      Manera de utilizar la experiencia

     Los métodos científicos de investigación del conocimiento no son capaces de satisfacer todas las necesidades de conocimiento explicito de la sociedad.

Debemos de comprender que, ni todo el conocimiento es parte de nuestro intelecto ni nuestro intelecto la totalidad de nuestro conocimiento. Todas nuestras costumbres, conocimiento prácticos, actitudes emocionales, instrumentos e instituciones son, en este sentido, adaptaciones a experiencias pasadas que se han desarrollado por eliminación selectiva de las conductas menos convenientes y que constituyen con mucho la indispensable base del éxito en la acción, de la misma forma que lo es nuestro conocimiento consciente.

Durante mucho tiempo  hemos conocido la afirmación de F.P. Ramsey, en The Foundations of Matematics: “Únicamente la ciencia constituye materia propia del conocimiento humano”.

Cuanto mayor es el conocimiento que los hombres poseen, menor es la parte del mismo que la mente humana puede absorber.  Cuanto más civilizados somos, mas ignorancia acusamos de las realidades en que se basa el funcionamiento de la civilización.  La misma división del conocimiento aumenta la necesaria ignorancia del individuo sobre la mayor parte de tal conocimiento.

3.      Transmisión de la experiencia.

Cuando hablamos de transmisión y comunicación del conocimiento nos referimos dos aspectos del proceso de la civilización que ya hemos distinguido.  Estos dos aspectos no pueden separarse con mucha precisión, puesto que los medios de comunicación entre contemporáneos son parte de la herencia cultural que constantemente utiliza el hombre en la persecución de sus fines.

En The crime of Galileo.  G.  de Santillana no dice: “Los avances científicos no hacen sino extender nuestro contacto con lo desconocido”.

Generalmente, el hombre no solo ignora por que usa los instrumentos a su disposición de una forma o de otra, sino también hasta qué grado depende de que sus acciones tomen una determinada forma en vez de otra distinta.

Es tan difícil predecir quien probara estar en posesión de la justa combinación de aptitudes y oportunidades para encontrar el mejor camino como la manera o el proceso mediante el cual diferentes clases de conocimiento y habilidades se combinaran para lograr la solución del problema.

H.G. Barnett, en Innovation: The Basis of Cultural Change, dice: “Todo individuo, en muchos momentos de su vida, es un innovador”.   Vemos entonces que transcurrido algún tiempo las nuevas ideas tienen éxito, y entonces un creciente número de personas las acepta.  Esto es verdad en el sentido de que implica únicamente que la mayoría de la gente no es innovadora, sino mera imitadora de lo que hacen los demás.

La combinación de conocimiento y aptitud que lleva al éxito no es fruto de una deliberación común de gentes que buscan una solución a su problema mediante un esfuerzo conjunto, es el producto de individuales que imitan aquellos que han logrado más éxito en su existencia al guiarse por signos o símbolos tales como los precios obtenidos por sus productos o por expresiones de estima moral o estética al observar determinadas normas de conducta.

4.      Razones a favor de la libertad.

Los argumentos favorables a la libertad individual descansan principalmente en el reconocimiento de nuestra inevitable ignorancia de muchos de los factores que fundamentan el logro de nuestros fines y nuestro bienestar.   F.W. Maitland, manifestó que: “el más poderoso argumento es el que se basa en la ignorancia”.

Es mucho más basto lo que se desconoce que lo que conocemos. Si fuéramos omniscientes, existirían pocos argumentos a favor de la libertad. La libertad es esencial para dar cabida a lo imprevisible e impronosticable.    Ya que no lo podemos saber todo, confiamos en los esfuerzos independientes y competitivos de muchos para hacer frente a las necesidades que nos salen al paso.

Debemos de reconocer que el desarrollo e incluso la conservación de la civilización dependen en gran medida de la oportunidad de que ocurran causalidades.

El clásico argumento a favor de la tolerancia formulado por John Milton y John Locke y expuesto de nuevo por John Stuart Mill, es una aplicación especial de consideraciones generales a las que abre camino una percepción no racionalista del funcionamiento de nuestra mente.  Durante el desarrollo de esta obra podremos encontrar que todas las instituciones de la libertad son adaptaciones a este fundamental hecho de la ignorancia para enfrentarse con posibilidades y probabilidades, no con certeza. Para mejorar el conocimiento que poseemos, debemos adherirnos a reglas que la experiencia ha sancionado como de mejor servicio en general.

5.      La libertad como oportunidad

 El hombre aprende con el desengaño de sus expectativas.  Por encima de todo, tendríamos que proporcionar el máximo de oportunidades a cualquier clase de individuos a fin de que aprendiesen hechos que nosotros todavía desconocemos y que hiciesen uso de este conocimiento en sus actos. A través de los esfuerzos mutuamente ajustados de muchos individuos se utiliza más conocimiento del que cualquier persona posee o es posible que sintetice intelectualmente.   A través de la unificación del conocimiento disperso se obtiene logros más elevados que los que cualquier inteligencia única pudiera prever y disponer.  Esto es debido a que la libertad es la renuncia al control directo de los esfuerzos individuales.

Debemos de comprender que si, limitamos la libertad a casos especiales en que nos consta que será beneficiosa, tal libertad no logrará sus fines. Si supiéramos cuando debería utilizarse la libertad, desaparecería en gran medida las razones a favor de la misma.  Nuestra fe en la libertad no descansa en los resultados previsibles en circunstancias especiales, sino en la creencia de que, a fin de cuentas, dejara libres para el bien más fuerzas que para el mal.

Puede decirse asimismo que cuanto menor sea la oportunidad de utilizar la libertad para hacer una cosa específica, más preciosa será para la sociedad en conjunto. La libertad es tan importante, porque no sabemos como la utilizaran los individuos.

Los beneficios que yo deduzco de la libertad son de esta forma, y principalmente el resultado de la utilización de la libertad por otros y la mayoría de aquellos usos de la libertad que yo no podría aprovechar por mi mismo; por lo tanto, no es necesariamente la libertad que yo pueda ejercer por mi mismo la más importante para mí.

Lo que importa no es la libertad que yo personalmente desearía ejercitar, sino la libertad que puede necesitar una persona con vistas a hacer cosas beneficiosas para la “sociedad”. Solamente podemos asegurar esta libertad a las personas desconocidas dándosele a todos.

Los beneficios que se obtienen de la libertad de los otros se hacen más grandes cuando aumenta el número de aquellos que pueden ejercitar la libertad, sigue siendo mejor para todos que algunos sean libres en vez de que no lo sea ninguno.

Kline y Martin en el artículo “The Philosophical Theory of Property”, en la pagina 69 dicen: “Si ha de haber libertad para unos pocos que quieren gozar de ella, debe ofrecerse libertad a la restante mayoría. Si hay alguna lección clara en la historia, es ésta”.

6.       Libertad de pensamiento y de acción

     El individuo se mantiene en estado de acumulación de experiencias por instrumentos y formas de acción por lo que surgirá un crecimiento de conocimiento explicito.  Este proceso en virtud del cual surge lo nuevo se comprende mejor en la esfera intelectual cuando sus resultados constituyen las nuevas ideas.   En base a esta idea el hombre puede notar los grandes progresos que se alcanza con el conocimiento, no se pueden planificar, de que en el viaje hacia lo desconocido, que no otra cosa es la investigación.  Los resultados los conseguiremos en base a esfuerzos sistemáticos como de afortunados accidentes.

Los hombres solamente se ocupan de lo que conocen. Los aspectos inconscientes, a menudo se tratan como irracionales, en el sentido de ser contrarios a la acción inteligente.   Sin embargo, muchos de los “meros hábitos” e “instituciones sin significado” que utilizamos y presuponemos en nuestras acciones, son condiciones esenciales para lo que obtenemos.

La manipulación consciente del pensamiento abstracto, una vez que se ha puesto en marcha, tiene en cierta medida vida propia, no continuaría ni se desarrollaría sin la constante competición derivada de la habilidad de las gentes para actuar de una forma nueva, para intentar nuevas maneras de hacer las cosas y alterar la total estructura de la civilización mediante adaptaciones a los cambios.

El proceso intelectual es, efectivamente, solo un proceso de elaboración, solución y eliminación de ideas ya formadas.  En gran media, el afluir de nuevas ideas proviene de la esfera en donde la acción, a menudo acción no irracional, y los sucesos materiales chocan la una con los otros.

7.      Libertad y cambios en la escala de valores

La principal característica de la sociedad libre, es que los fines del hombre sean abiertos. Debemos de reconocer que incluso lo que consideramos bueno o bello cambia.   El hombre es una criatura de la civilización no solamente en cuento a su conocimiento, sino también respecto a sus fines y valores.

Los valores son creados y alterados por las mismas fuerzas evolucionistas que han producido nuestra inteligencia, la última decisión acerca de lo bueno o lo malo no será hecha por un discernimiento humano individual, sino por la decadencia de los grupos que sí hayan adherido a las creencias “equivocadas”.

La selección de individuos y grupos que lograran el éxito y continuaran existiendo depende tanto de los fines que persigan y los valores que gobiernen sus acciones como de los instrumentos y actitudes de que dispongan.

Grupos particulares pueden prosperar o decaer de acuerdo con los fines que persigan y el tipo de conducta que observen.
8.      Organización y competencia

La competencia, existe entre grupos organizados y desorganizados como la que se da entre individuos.  El empeño para alcanzar ciertos resultados mediante la cooperación y la organización constituye una parte integrante de la competencia igual que lo son los esfuerzos individuales.

El argumento a favor de la libertad no es un argumento contra la organización, uno de los mas poderosos medios que la razón humana puede utilizar, sino contra todas las organizaciones exclusivas privilegiadas y monopolísticas, contra el uso de la coacción para impedir a otros que traten de hacerlo mejor.

Podemos pensar entonces que la civilización se estancaría no porque las posibilidades de un mayor crecimiento hubiesen sido agotadas, sino porque el hombre habría conseguido subordinar completamente todas sus acciones y el medio que le rodea al estado existente de conocimiento, y por lo tanto faltaría la ocasión de que apareciesen nuevos conocimientos.

9.      Racionalismo y límites de la razón

El racionalismo se enfrenta a un dilema real. El uso de la razón apunta al control y a la predicción.  Sin embargo, los procesos del progreso de la razón descansan en la libertad y en la impredicción de las acciones humanas.


No estamos lejos del momento en que las fuerzas deliberadamente organizadas de la sociedad destruyan aquellas fuerzas espontaneas que hicieron posible el progreso. 

martes, 22 de septiembre de 2015

“SOBRE LA DISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA

Manuel F. Ayau.
De Robinson a Viernes.
Pp, 53-54.
CEES.
Guatemala, 2da. Edición, 1987.




Don Pancho el agricultor vivía feliz en la finca que había heredado. Cierto día fue interceptado por un forastero, quien le ofreció Q 100,000.00 por su finca.  El granjero se pregunto qué podría hacer con Q 100,000.00 que conservar su finca.  Las cosechas le producían unos Q 100,000.00 anuales.  Le agradaba vivir en el campo, lejos del bullicio y los problemas de la ciudad.  La finca había pertenecido a su familia durante muchos años y sus antepasados estaban enterrados allí, de manera que estaba muy encariñado con su propiedad.

Don Pancho sabía que podría depositar los Q 100,000.00 que le ofrecía el forastero en un cuenta de ahorro, lo cual le garantizaría un ingreso seguro de Q 10,000.00 al año.  Pero pediría las demás ventajas que representaba para él la finca.  En consecuencia, rechazo la oferta.

El forastero volvió al poco tiempo y le ofreció Q 150,000.00. Nuevamente don Pancho repaso mentalmente las mismas consideraciones de antes, con la diferencia que, con la nueva oferta, podría obtener un ingreso de Q 15,000.00 anuales, si depositaba los Q 150,000.00 en una cuenta de ahorro, lo cual significaba una mejoría desde el punto de vista económico.

Sin embargo, considerando el hecho de que tendría que abandonar la propiedad en donde estaban enterados sus abuelos y renunciar a los placeres de vivir en el campo, decidió que         Q 5,000.00 adicionales no compensaban el sacrificio que tendría que hacer, y nuevamente rechazo la oferta. 

El forastero persistente volvió una vez más e hizo una oferta final: Q 200,000.00 por la finca.  Esta vez don Pancho razono de la siguiente forma: “Obviamente el forastero sabe que podría depositar sus Q 200,000.00 en una cuenta de ahorro en lugar de comprar mi finca.  En esa forma obtendría un ingreso anual seguro de Q 20,000.00 sin tener que afrontar los riesgos de la agricultura.  El forastero sabe también que mi finca genera utilidades de unos Q 10,000.00 al año. Luego, si está dispuesto a pagarme Q 200,000.00 debe saber algo que yo no sé. Por otra parte, el forastero me está ofreciendo la oportunidad de un ingreso seguro de Q 20,000.00 al año, dos veces lo que me ha estado produciendo la finca.  En esas condiciones, me conviene vender la finca.  Puedo ir a vivir a otro sitio campestre que no sea necesariamente una finca. Con respecto a mis antepasados, seguramente pensarían que son un tonto si no acepto esta oferta”.

Así, el forastero obtuvo la finca, que ciertamente no hubiera comprado si no hubiera esperado sacer de ella un ingreso anual mayor que los Q 20,000.00 que hubieran generado en una cuenta de ahorro.  De manera que todos vivieron más felices y más ricos.

NOTA:                         En el ejemplo anterior nuevamente vemos como nadie perdió y todos ganaron; la ganancia de Pancho es obvia; la ganancia del forastero la tenemos que suponer, aunque no sepamos a ciencia cierta para qué quería la tierra, que sin duda, sembrará o construirá algo que le produce más de los Q 20,000.00, que sabemos que podría obtener si deja sus Q 200,000.00 en el banco, y que ahora los tiene don Pancho.  También la sociedad gana, pues lo que el forastero producirá para obtener esa remuneración no es para él; es para los miembros de la sociedad, quienes le remuneraran si en efecto lo que produce el forastero incrementa el bienestar social, a juicio de la “sociedad”, que para nosotros son CONSUMIDORES.

TEMARIO:

Desarrolle las siguientes interrogantes, utilizando un análisis económico y utilizando términos aprendidos en clase. Su explicación debe de ser lógica, coherente y sistémica, en base a los conocimientos del proceso económico.

PREGUNTAS:
1. Cuál es la razón por la que Don Pancho, rechaza la primera oferta:
2. Con que nombres se les conoce a los dos procesos mentales que realiza Don Pancho, 1 al recibir la oferta del forastero y 2 al analizar dicha oferta.
3. Cuál es la razón por la cual el forastero está dispuesto a pagar mucho más por la finca de Don Pancho.
4. Cuál es la razón por la cual, la sociedad gana con la transacción entre el forastero y Don Pancho.
5. Se aprovechó el Forastero de Don Pancho, en esta transacción. 

martes, 15 de septiembre de 2015

LA ACCION HUMANA (capitulo 1)

LA ACCIÓN HUMANA
Ludwing Von Mises
PRIMERA PARTE
LA ACCIÓN HUMANA




Capitulo 1. EL HOMBRE EN ACCIÓN.

1.      Acción deliberada y reacción animal:

     La acción humana es una conducta consciente, que pretende alcanzar precisos fines y objetivos; es una reacción consciente del ego ante los estímulos y las circunstancias del ambiente.

     El proceden consiente y deliberado contrasta con la conducta inconsciente, es decir, con los reflejos o involuntarias reacciones de nuestras células y nervios ante las realidades externas.

     La demarcación entre consciencia e inconsciencia resulta clara, pudiendo trazarse tajantemente la raya entre ambos mundos.   No cabe duda desde luego, negar que la voluntad humana en ciertos casos, es capaz de dominar las reacciones corporales.

El objeto de estudio de la praxeología, en cambio es la acción como tal. PRAXEOLOGÍA: Metodología que busca estudiar la estructura lógica de la acción humana, estudia en sí, las acciones que realiza el individuo en busca de un fin determinado.

La acción no consiste simplemente en preferir. El hombre puede sentir preferencias aun en situaciones en que las cosas y los acontecimientos resulten inevitables o, al menos, así lo crea el sujeto. Se puede preferir la bonanza a la tormenta y desear que el sol disperse las nueves. Ahora bien, quien solo desea y espera no interviene activamente en el curso de los acontecimientos ni en la plasmación de su destino.  El hombre, en cambio, al actuar, opta, determina y procura alcanzar un fin. De dos cosas que no pueda disfrutar al tiempo, elige una y rechaza la otra. La acción, por tanto, implica, siempre y a la vez, preferir y renunciar.

     La acción es una cosa real. Lo que cuenta es la autentica conducta del hombre, no sus intenciones si estas no llegan a realizarse.  La acción implica acudir a ciertos medios para alcanzar determinados fines.  Uno de los medios generalmente empleados para conseguir tales objetivos es el trabajo.

La praxeología, por consiguiente, no distingue entre el hombre activo o enérgico  y el pasivo o indolente.  El hombre vigoroso que lucha diligentemente por mejorar  su situación actúa al igual que el aletargado que, dominado por la indolencia, acepta las cosas tal como vienen. Pues el no hacer nada y el estar ocioso también constituye actuaciones que influyen en la realidad.

Actuar no supone solo hacer, sino también dejar de hacer aquello que podría ser realizado. Se puede decir que la acción es la expresión de la voluntad humana. 

2.      Los requisitos previos de la acción humana:

     El hombre al actuar aspira a sustituir un estado menos satisfactorio por otro mejor.  Es siempre el malestar el incentivo que induce al individuo a actuar. El ser plenamente satisfecho carecería de motivos para cambiar su estado.

     El individuo no es solamente homo sapiens, sino también homo agens. HOMO AGENS: Es el individuo que procesa la información que posee y en base a ella procura su acción.

Suele considerarse feliz al hombre que ha conseguido los objetivos que se había propuesto.  Más exacto seria decir que esa persona es ahora más feliz de los que era antes.   No cabe duda, suponer, que el hombre actúa, posiblemente de forma inconsciente, siempre para buscar su felicidad.

La acción humana pretende invariablemente dar satisfacción al anhelo sentido por el actor, lo que hace a las personas felices es una valoración subjetiva, nadie es capaz de dictaminar qué ha de proporcionar mayor bienestar al prójimo.

   Para nos el transito terrenal es un camino que conduce a la bienaventuranza eterna; pero también hay quienes en las enseñananzas de religión alguna y para nada las toman en cuenta.  La praxeología no se interesa por los objetivos últimos que la acción puede perseguir.  Sus enseñanzas resultan validas para todo tipo de actuación, independientemente del fin a que se aspire. Es una ciencia que considera exclusivamente los medios, en modo alguno de los fines.

Para la praxeología, el decir que el único objetivo del hombre es alcanzar la felicidad, resulta pura tautología, TAUTOLOGIA: Afirmación, obvia vacía o redundante.  Porque desde aquel plano, ningún juicio podemos formular acerca de lo que, concretamente, haya de hacer al hombre más feliz.

El eudemonismo y el hedonismo afirman que el malestar es el incentivo de toda actuación humana, procurando esta, invariablemente, suprimir la incomodidad en el mayor grado posible, es decir, hacer al hombre que actúa un poco más feliz.   La ataraxia epicúrea es aquel estado de felicidad y contentamiento perfecto al que tiende toda actividad humana, sin llegar nunca a alcanzarlo plenamente.  ATARAXIA: Estado de felicidad, el cual nunca se alcanza.

Sobre los instintos y los impulsos

El método utilizado por la sociología de los instintos no es idóneo para llegar a comprender el problema fundamental de la acción humana.  El hombre aparece como exclusivamente movido por un instinto específico.   Feuerbach, admite que el individuo de forma instintiva aspira a la felicidad.

En tanto que la praxeología proclama que el fin de la acción es la remoción de cierto malestar, la psicología del instinto que se actúa para satisfacer cierto impulso instintivo.  Debemos de comprender que el racionalismo, la praxeología y la economía, no se ocupan ni de los resortes que inducen a actuar ni de los fines últimos de la acción, sino de los medios que el hombre haya de emplear para alcanzar los objetivos puestos.

El hombre que actúa bajo presión emocional no por eso deja de actuar. La emoción perturba las valoraciones del actor.  Arrebatado por la pasión, el objetivo que busca la persona parece al interesado más deseable y su precio menos oneroso de lo que, ante un examen más frio, consideraría.

El individuo al ordenar en escala valorativa sus deseos y anhelos, opta y prefiere; es decir, actúa.  El hombre es el ser capaz de inhibirse; que puede vencer sus impulsos y deseos; que tiene poder para refrenar sus instintos.    A veces los impulsos son de tal violencia que ninguna de las desventajas que su satisfacción implica resulta bastante para detener al individuo.

3.      La acción humana como presupuesto irreductible

     La razón y la experiencia nos muestran dos reinos separados: el externo, el de los fenómenos físico, químicos y fisiológicos; y el interno, el del pensamiento, del sentimiento, de la apreciación y de la actuación consciente.

La acción humana provoca cambios.  La acción constituye la esencia del ser humano.

4.      Racionalidad e irracionalidad; subjetivismo y objetividad en la investigación praxeología.
      La acción humana siempre y necesariamente es racional. Hablar de acción racional, es un evidente pleonasmo, y por tanto, debe rechazarse tal expresión.  Nadie está calificado para decidir que hará a otro más o menos feliz.

Es erróneo pensar que el deseo de cubrir las necesidades perentorias de la vida o el de conservar la salud sea más racional, natural o justificado que el aspirar a otros bienes y satisfacciones. Cierto que la apetencia de alimentos y calor es común al hombre y a otros mamíferos y que, por lo general, quien carezca de manutención y abrigo concentrara sus esfuerzos en la satisfacción de esas urgentes necesidades sin, de momento, preocuparse mucho por otras cosas.

Una verdad generalizada, por no llamarla absoluta, es que, la inmensa mayoría de nosotros preferimos la vida a la muerte y la riqueza a la pobreza.  El ser humano siempre esta aspirando a otras satisfacciones. La razón humana, desde luego, no es infalible y, con frecuencia, el hombre se equivoca, tanto en la elección de medios como en su utilización.  Muchas veces el ser humano procede irracionalmente, hacia lo que cree que es lo más conveniente.   En el futuro el ser humano toma mejores decisiones en base a más conocimiento, pero eso no lo hace más racional.

La praxeología trata de los medios y sistemas adoptados para la consecución de los fines últimos. Su objeto de estudio son los medios, no los fines.

5.      La causalidad como requisito de la acción.

     El hombre actúa porque es capaz de descubrir relaciones causales que provocan cambios y mutaciones en el universo.  El actuar implica y presupone la categoría de causalidad. Por ello decimos que la causalidad es una categoría de la acción.

La categoría de medios y fines, presupone la categoría causa y efecto. Sin la utilización del raciocinio el mundo sería un caos, es por ello necesario comprender que, para actuar, el hombre ha de conocer la relación causal existente entre los distintos eventos, procesos o situaciones.

La acción del sujeto provocara los efectos deseados solo en la medida que el interesado perciba la relación de beneficio, en busca de su propio satisfactor.

Debemos de comprender que la causalidad es una categoría que solamente se relaciona con la acción.

6.      El Alter Ego

Las causas finales son siempre las primeras causas. La causa de un hecho es siempre determinada acción o cuasi acción que apunta a un determinado objetivo.

Se puede admitir que es imposible demostrar de modo concluyente la proposición que asegura que mi lógica es la lógica de todos los demás y la única lógica humana y que las categorías de mi actuar son las categorías de la actuación de todos los demás, así como de la acción humana en general.   Pensar y actuar son rasgos específicos del hombre y privativos de los seres humanos.

El máximo esfuerzo mental del ser humano debe de contraerse al estudio de la acción humana, la acción humana está íntimamente ligada  al pensamiento y eso es ligado al imperativo lógico.

El hombre solo puede acudir a dos órdenes de principios para aprehender mentalmente la realidad; a saber: los de la teleología y los de la causalidad. Lo que no puede encuadrarse dentro de una de estas dos categorías resulta impenetrable para la mente.

La razón y la investigación científica nunca pueden aportar sosiego pleno a la mente, certeza apodíctica, ni perfecto conocimiento de todas las cosas.

Sobre la utilidad de los instintos

Buena prueba de que solo hay dos vías – la de causalidad y la de la teleología – para la investigación humana la proporcionan los problemas que se plantean en torno a la utilidad de los instintos.

Hay conductas que no pueden ser definidas como acciones humanas de índole consciente, para comprender tales actuaciones nos vemos forzados a dar un rodeo y, asignándoles la condición de cuasi acciones, hablamos de instintos útiles. Entonces podemos llegar a suponer que el instinto es lo que gobierna la cuasi conducta  animal.  Nunca debemos olvidar que con la palabra instinto no hacemos más que marcar la frontera que nuestra investigación científica es incapaz de transportar, al menos por ahora.

El fin absoluto

La praxeología, como las ciencias históricas, trata de la acción humana intencional. S menciona los fines, entiende los fines que persigue el hombre al actuar; si alude a intencionalidad, se refiere al sentido que el hombre, al actuar, imprime a sus acciones.

Praxeología e historia son manifestaciones de la mente humana y, como tales, se hallan condicionadas por la capacidad intelectual de los mortales. Ni la praxeología ni la historia pretenden averiguar las intenciones de una mente.

El hombre vegetativo

Algunas filosofías recomendaron al hombre, como fin último, renunciar totalmente a la acción. Los budistas manifestaban que solamente aniquilando la consciencia, la volición y la vida es posible alcanzar la felicidad. El bien supremo consiste en rehuir tanto el pensamiento como la acción.


La misión de la praxeología no es aprobar ni condenar, sino describir la realidad. La praxeología pretende analizar la acción humana.  Se ocupa del hombre que efectivamente actúa; nunca de un supuesto ser humano que, a modo de planta, llevaría una existencia meramente vegetativa, es por ello que el individuo que no actúa es un ser vegetativo.