sábado, 5 de agosto de 2017

Escuela Austriaca de Economía I.



GÉNESIS, ESENCIA Y EVOLUCIÓN DE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA

Jesús Huerta de Soto

CAPITULO I

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)







Lo que distingue a la Escuela Austriaca y habrá de proporcionarle fama inmortal es precisamente el hecho de haber desarrollado una teoría de la acción económica y no de la “no acción” o “equilibrio económico”.
Ludwig Von Mises
Notes and Recollections
1978.

     En el recorrido del presente trabajo se desarrollará la evolución e influencia de la Escuela Austriaca de Economía, el trabajo se dividirá en tres partes, la primera analizara el origen y evolución histórica de la Escuela Austriaca; en la segunda parte se explicará los principios diferenciadores y en especial la teoría dinámica de la coordinación empresarial en los mercados, y para terminar estudiaremos de qué manera el programa de investigación de la Escuela Austriaca puede aplicarse fructíferamente y potenciar el desarrollo de las distintas y más importantes áreas de la Ciencia Económica.

I.                    El progreso histórico de formación de la Escuela Austriaca:

     La Escuela Austriaca de Economía nace en 1871, con la publicación del libro de Carl Menger quien vivió de 1840 a 1921, titulado Principios de Economía Política. Menger recoge una tradición estudiada, que en la Europa continental se remonta a los estudios de los escolásticos españoles de la Escuela de Salamanca.

La influencia intelectual de los teóricos españoles sobre la Escuela Austriaca no es una mera coincidencia o puro capricho de la historia, sino que tiene su origen y razón de ser en las intimas relaciones históricas, políticas y culturales que, a partir de Carlos V y de su hermano Fernando I, surgieron entre España y Austria, que habrían de mantenerse durante varios siglos, y en las que también jugó un papel importantísimo Italia, como puente cultural a través del cual fluían las relaciones intelectuales entre ambos extremos del imperio (España y Viena).

Menger, desde los inicios se dio cuenta que la teoría clásica de la determinación de los precios, tal y como la misma había sido elaborada por Adam Smith y sus seguidores anglosajones, dejaba mucho que desear.

A los 31 años de edad, como cuenta Hayek Menger escribió un libro que lo llevo a establecer los nuevos principios sobre los que él estimaba habría de reedificarse toda la Ciencia Económica.  Estos principios serán, esencialmente, el desarrollo de una Ciencia Económica siempre basada en el ser humano actor creativo y protagonista de todos los procesos y eventos sociales (subjetivismo), así como la creación, sobre la base del subjetivismo y por primera vez en la historia del pensamiento humano, de toda una teoría formal sobre el surgimiento espontaneo y evolución de todas las instituciones sociales.

El concepto de subjetivismo en la Escuela Austriaca: la concepción de la acción como conjunto de etapas subjetivas, la teoría subjetiva del valor y la ley de la utilidad marginal.

     La idea más importante de Menger radica en construir toda la economía partiendo del ser humano, actor creativo y protagonista de todos los procesos sociales.

Menger considera imprescindible abandonar el estéril “objetivismo” de la escuela clásica anglosajona, obsesionada por la supuesta existencia de entes externos de tipo objetivo, debiendo el científico de la economía situarse, por el contrario, siempre en la perspectiva subjetiva del ser humano que actúa, de manera que dicha perspectiva habrá de influir determinantemente e inevitablemente en la forma de elaborar todas las teorías económicas, en su contenido científico y en sus conclusiones y resultados prácticos.

Quizá una de las manifestaciones más típicas y originales de este nuevo subjetivismo que propone Menger haya sido su “teoría sobre los bienes económicos”. Para Menger, son “bienes económicos de primero orden” los bienes de consumo, es decir, aquellos que subjetivamente satisfacen directamente las necesidades humanas y, por tanto, constituyen, en el contexto subjetivo y especifico de cada acción, el fin último que el actor pretende alcanzar. Para lograr estos fines, bienes de consumo o bienes económicos de primer orden, es preciso haber pasado con carácter previo por una serie de etapas intermedias, que Menger denomina “bienes económicos de orden superior”, siendo el orden de cada etapa más elevado conforme más alejada se encuentre la misma del bien final de consumo.

La idea seminal de Menger es lógica ya que su concepción subjetivista, está dada por la visión que hay en todo ser humano de alcanzar fines que son de valor únicamente para él.  El individuo para alcanzar su propio fin, busca medios que le serán útiles para lograrlo.  Así, desde el punto de vista subjetivo del actor, por primera vez en la Ciencia Económica, y gracias a Menger, se teoriza sobre la base de un proceso de acción constituido por una serie de etapas intermedias que emprende, lleva a cabo y trata de culminar el actor hasta lograr el fin o bien final de consumo que se propone.

El subjetivismo explica la razón por la cual los austriacos dan una gran importancia al tiempo en el desarrollo de sus teorías, pero entendido no en el sentido meramente paramétrico, newtoniano, físico o analógico del paradigma neoclásico, sino en su concepción subjetiva y tal como es sentido y experimentado por el actor conforme actúa, es decir, proyecta, emprende y culmina cada una de las etapas de su proceso de acción.

Todo ser humano, por tanto, al actuar, pretende alcanzar unos determinados fines que habrá descubierto que son importantes para él.  Denominamos valor a la apreciación subjetiva, psíquicamente más o menos intensa, que el actor da a su fin; Medio es todo aquello que el actor subjetivamente cree que es adecuado para lograr el fin.  Llamamos utilidad a la apreciación subjetiva que el actor da al medio, función del valor del fin que el actor piensa que aquel medio le permitirá alcanzar. En este sentido, valor y utilidad son las dos caras de una misma moneda, ya que el valor subjetivo que el actor da al fin que persigue se proyecta al medio que cree útil para lograrlo, precisamente a través del concepto de utilidad.

La teoría subjetivista del valor y el descubrimiento de la ley de la utilidad marginal no son sino el evidente corolario de la concepción subjetivista del proceso de acción que debemos exclusivamente a Menger y que el ser humano actor, a lo largo de una serie de etapas, valora los medios en función del fin que cree que los mismos le permitirán alcanzar, efectuándose dicha valoración no de manera global, sino en función de las distintas unidades intercambiables de medio que sean relevantes en el contexto de cada acción concreta.

El actor tendera a valorar cada una de las unidades intercambiables de medio en función del valor que la última de ellas tenga en su escala valorativa, puesto que de perder una unidad o de lograr una unidad más de medio, la correspondiente utilidad que se pierda o gane vendrá dada en función del valor que en la escala valorativa individual tenga el fin que pueda perderse o ganarse como consecuencia de esa última unidad.

     Es muy significativo observar como Frank H. Knight juzga que la teoría de Menger sobre los bienes económicos de primer orden y de orden superior es una de sus aportaciones menos relevantes.

Esta afirmación de Knight pone de manifiesto las insuficiencias teóricas de su propio esquema conceptual, y en general de la Escuela de Chicago por él fundada, para la cual el proceso de producción es objetivo e instantáneo, el tiempo no juega ningún papel que no sea el meramente paramétrico, y la creatividad e incertidumbre propias de todo acto empresarial se encuentra eliminadas de raíz por el equilibrio ricardiano en el que centran sus, por tanto, forzosamente estériles investigaciones.   

La Escuela Austriaca, por tanto, la ley de utilidad marginal nada tiene que ver con la saciedad fisiológica de las necesidades ni con la psicología, sino que es una ley estrictamente praxeológica, es decir inserta en la propia lógica de toda acción humana.

La teoría económica de las instituciones sociales:

     La segunda aportación esencial de Menger consiste en haber explicado teóricamente el surgimiento espontaneo y evolutivo de las instituciones sociales a partir de la propia concepción subjetiva de la acción y de la interacción humanas.

     No hay que olvidar que el primer teórico en enunciar completamente la ley de la utilidad marginal, siguiendo la tradición subjetivista de los escolásticos españoles de los siglos XVI y XVII, fue el español Jaime Balmes, que 27 años antes que el propio Menger, no solo resolvió la paradoja del valor de los economistas clásicos ingleses, sino que además expuso con todo detalle la teoría subjetiva del valor basada en la utilidad marginal en su notabilísimo artículo publicado el 7 de septiembre de 1844, titulado “Verdadera idea del valor o reflexiones sobre el origen, naturaleza y variedad de los precios”.

Menger descubre que el surgimiento de las instituciones es el resultado de un proceso social constituido por una multiplicidad de acciones humanas y liderado por una serie de seres humanos concretos de carne y hueso que, en sus circunstancias históricas particulares de tiempo y lugar, son capaces de descubrir antes que los demás que logran más fácilmente sus fines realizando determinados comportamientos pautados.

Aunque Menger desarrolla su teoría aplicándola a una institución económica concreta, la del surgimiento del dinero, también menciona que el mismo esquema teórico esencial puede aplicarse, sin mayores dificultades, a las instituciones jurídicas y también al surgimiento y evolución del lenguaje.

Esto tiene relevancia ya que se demuestra que las instituciones sociales más importantes y esenciales para la vida del hombre en sociedad no han podido ser creadas deliberadamente por el hombre mismo, por carecer este de la necesaria capacidad intelectual para asimilar el enorme volumen de información dispersa que las mismas conllevan, sino que han ido surgiendo de forma espontánea y evolutiva del proceso social de interacciones humanas y para Menger y los austriacos constituye el campo que ha de ser el objeto de investigación de la Ciencia Económica.

     El propio Menger expresa de la siguiente manera la pregunta que pretende contestar en su programa de investigación científica para la economía: ¿Cómo es posible que las instituciones que mejor sirven al bien común y que son más extremadamente significativas para su desarrollo hayan surgido sin la intervención de una voluntad común y deliberada para crearlas?

Causo a Menger gran frustración que su aporte no fuese comprendido por los teóricos de la Escuela Histórica alemana, suponiendo estos que la teoría de Menger era un desafío al historicismo.  Surgió de esta forma el famoso debate sobre el método, que hubo de ocupar gran tiempo de Menger, siendo este junto con el debate sobre la imposibilidad del cálculo económico socialista, una de las dos polémicas más importantes y preñadas de consecuencias en toda la historia del pensamiento económico.

     Para Menger, por tanto, las instituciones sociales son, sin duda, resultado de la interacción de muchos seres humanos, pero no han sido diseñadas ni organizadas conscientemente ni deliberadamente por ninguno de ellos.


     Existen tres formas de comprender el termino “historicismo”. El primero, el identificado con la escuela histórica del derecho (Savigny y Burke), el cual es opuesto al racionalismo cartesiano, es el defendido por la Escuela Austriaca en su análisis teórico de las instituciones. El segundo es el de la escuela histórica de la económica de los alemanes del siglo XIX y de los institucionalistas americanos del siglo XX, que niegan la posibilidad de la existencia de una teoría económica abstracta de validez universal, tal y como defendía Menger y los economistas austriacos. El tercer tipo de historicismo es el que se encuentra en la base del positivismo metodológico que pretende recurrir a la observación empírica (historia) para falsar o contrastar teorías y que, de acuerdo con Hayek, no es sino una manifestación más del racionalismo cartesiano que tanto critican los austriacos.  

viernes, 4 de agosto de 2017

Implicaciones Legales I

DERECHO, LEGISLACIÓN Y LIBERTAD

Friedrich A. Hayek




INTRODUCCIÓN

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)

     La constitución debe de ser base y fundamento para la vida en sociedad.

Los problemas de la sociedad se podrían resolver cuando las élites de la humanidad lleguen a tomar conciencia de las limitaciones de la mente humana.

La división de poderes, en la forma en que nosotros la conocemos, está hecha entre los órganos legislativo, judicial y ejecutivo, y esto no ha permitido alcanzar los objetivos deseados de la sociedad.

La constitución es una herramienta muy deseada por todos los gobernantes, hoy, por ejemplo, podemos ver ese efecto en Venezuela, como el Presidente Maduro busca llegar a entronizarse en el poder por medio de una Constitución evidentemente inconstitucional.

Esto nos hace poder observar que realmente no existe una verdadera división de poderes.  Un gobierno constitucional, ósea que se basa en el constitucionalismo definitivamente tiene que ser un gobierno limitado.  Esto quiere decir que debe de ser reducido, con la finalidad de cumplir sus propósitos de la forma más eficaz y eficiente.

La idea original que está detrás de la constitución, es la de delimitar el gobierno y exigir que quienes lo ejercen respeten determinadas leyes y normas.

Todo gobierno constitucional es, por definición, un gobierno limitado. El constitucionalismo tiene una cualidad esencial: es una limitación legal del gobierno; es la antítesis de la decisión arbitraria; su opuesto es el gobierno despótico.

Mucho se dice y se espera de la democracia, todas las esperanzas descansan en las sabias soluciones que esta ofrece, pero en realidad, observamos que la democracia muchas veces es la forma de gobierno en la que la voluntad de la mayoría es determinada por una minoría, la cual general y particularmente está delimitada.

Las razones del subdesarrollo en los campos del Derecho, la “justicia” entre otros, han sido principalmente: la perdida de la fe en una justicia independiente de la coacción, no solo para evitar acciones injustas sino para alcanzar resultados particulares en favor de específicos grupos de personas; y la fusión en las mismas asambleas legislativas de la tarea de articular las normas de comportamiento con las relativas al funcionamiento del gobierno.

El mantenimiento de una sociedad de hombres libres depende de tres consideraciones fundamentales: La primera es que un orden espontaneo que se autogenerá y una organización son cosas distintas, y que esa distinción tiene una gran relación con los conceptos de normas y leyes que también son muy distintos. La segunda es que lo que actualmente suele considerarse como justicia social o distributiva sólo tiene sentido dentro de la segunda de esta clase de orden, ósea de la organización donde solo caben las leyes. La tercera es que el modelo predominante de instituciones libres, en el que el mismo cuerpo representativo produce las normas de recto comportamiento y las que regulan la acción del gobierno, conduce necesariamente a una transformación gradual del orden espontaneo de una sociedad libre hacia un sistema totalitario al servicio de alguna coalición de intereses organizados.

Se cree que la mejor forma de ayudar a las personas que lo necesitan es por medio de leyes, pero lo que en realidad se promueve son grandes negocios.

Podría parecer que la particular forma de gobierno representativo que hoy prevalece en el mundo occidental, y cuya defensa muchos consideran imprescindible por considerarla erróneamente la única forma posible de democracia, tiene una tendencia inherente a desviarse de los ideales a los que aspiraba.  Es difícil negar que, desde que se adoptó este tipo de democracia, hemos venido apartándonos de aquel ideal de libertad individual del que se consideraba la más segura salvaguardia, y que ahora nos vamos deslizando hacia un sistema que nadie desea.

La democracia en busca de garantizar la defensa de los derechos del hombre, lo que más ha logrado es limitar los Derechos que busca defender.  

No faltan indicio de que esa democracia ilimitada camina hacia el inevitable fracaso, no tanto con estrepito como con cierto gimoteo.  Tarde o temprano, la gente descubrirá que no solo se encuentra a merced de esos nuevos intereses creados, sino también que la maquinaria política del para-gobierno, que se ha desarrollado como necesaria consecuencia del estado asistencial, conduce a un callejón sin salida.

La finalidad de todo sistema debe ser enfocarse en cuales son los dispositivos constitucionales, en sentido jurídico, que mejor pueden contribuir a preservar la libertad individual, ese es el fin de todo sistema de gobierno.

En la actualidad las diferentes perspectivas de la economía, la jurisprudencia, la ciencia política, la sociología y la ética, se trata en realidad de un problema que solo puede afrontarse con éxitos como un todo. Los enfoques filosóficos siempre serán dispares, nunca se podrá llegar a un acuerdo.

En ninguna parte es tan evidente el nocivo efecto de la división en especialidades en las dos más antiguas de estas disciplinas, la economía y el derecho. Los pensadores del siglo XVIII de quienes hemos tomados los conceptos básicos del constitucionalismo liberal, David Hume, Adam Smith, lo llamaron “la ciencia de la legislación” o también de los principios de la política en el sentido más amplio del término.

Hoy existe lo que se conoce como “filosofía social”. Algunas de las principales disputas en estas disciplinas especiales versan en realidad sobre cuestiones que no pertenecen a ninguna de ellas y en relación con las cuales, por tal razón, nadie podrá hacer un análisis sistemático, y que por tal motivo se las considera como “filosóficas”, lo que con frecuencia sirve de excusa para adoptar tácitamente posturas que supuestamente no precisan de una justificación racional y ni siquiera la admiten.

Estos problemas cruciales, de los que depende no solo la interpretación de los hechos, sino también las posturas políticas, pueden y deben ser resueltos sobre la base de los hechos y de la lógica.  Son filosóficos únicamente en el sentido de que ciertas opiniones, tan populares como erróneas, se deben a la influencia de una tradición filosófica que postula una falsa respuesta a cuestiones en realidad susceptibles de un tratamiento científico preciso.

Uno de los grandes problemas de la actualidad es que se busca resolver problemas reales, con soluciones filosóficas, las cuales siempre tendrán en mente hacerlo por la vía legislativa con el ánimo de influir sobre la economía.

Muchas soluciones a los problemas sociales son propuestas desde el campo de las ciencias políticas ampliamente extendidas son fruto de una particular concepción de la formación de las instituciones sociales, que llamare “racionalismo constructivista”, concepción que presupone que todas las instituciones sociales son o deben ser producto de un diseño o plan deliberado.

No podemos buscar soluciones a cuestiones filosóficas desde el terreno de la ciencia.

No solo algunas de las diferencias científicas sino también de las más importantes diferencias políticas (o ideológicas) de nuestro tiempo derivan, en definitiva, de ciertas diferencias filosóficas básicas entre dos escuelas de pensamiento, una de las cuales puede demostrarse que es errónea.
Debemos discutir los problemas desde dos visiones, un racionalismo evolutivo o crítico y un racionalismo constructivista o ingenuo.  Tal y como lo denominara Karl Popper.

Si se puede demostrar que el racionalismo constructivista se basa en falsos supuestos de hecho, todo un conjunto de escuelas científicas y concepciones políticas podrá también descartarse como erróneas.

Es particularmente el positivismo jurídico, y la creencia con el relacionada en la necesidad de un ilimitado poder soberano, el que incurre en este error.  Otro tanto cabe decir del utilitarismo, al menos en su variante particularista o act-utilitarianism (utilitarismo de los actos); igualmente, mucho me temo que parte no desdeñable de lo que entendemos por sociología sea fruto directo del constructivismo en la medida en que dicha ciencia se propone crear el futuro de la humanidad o, como dice un autor, pretende que el socialismo es el resultado lógico e inevitable de la sociología.

 Todas las doctrinas totalitarias, de las que el socialismo no es más que la más noble e influyente, adolecen de este vicio.  Son falsas, no es razón de los valores que defienden, sino por la errónea concepción de las fuerzas que hicieron posible la Gran Sociedad y la civilización.  

No existe ningún plan que sea capaz de precisar todas las actividades que desarrolle el individuo dentro de la Gran Sociedad, es por ello que los gobernantes cuando buscan administrar una determinada actividad lo único que realmente hacen en perjudicar el desarrollo de esa actividad.

Parece haberse estancando el desarrollo de la ciencia del Derecho desde Kant y Hume, nadie como ello ha estado tan cerca de captar el carácter de los valores como condiciones independientes y orientadoras de toda construcción racional.   Los valores que el error científico tiende a destruir constituyen los fundamentos indispensables de toda nuestra civilización, incluidos los esfuerzos científicos que luchan contra ella.

La tendencia del constructivismo a presentar estos valores que él no puede explicar como fruto de decisiones humanas arbitrarias, o actos de la voluntad, o simples emociones, más bien que como las condiciones necesarias de hechos que dan por descontados quienes los sostienen, ha contribuido en gran medida a sacudir los cimientos de la civilización y de la propia ciencia, que también descansa sobre un sistema de valores que en modo alguno admiten demostración científica.

Los amigos de la humanidad han desechado la ciencia de la vida académica intelectual, con la finalidad de destruir los principios y fundamentos científicos que deben regir una sociedad de hombres libres. 

Estudio Preliminar Parte III




LA ACCIÓN HUMANA



Estudio Preliminar, Tercera Parte

Jesús Huerta de Soto

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)

La metodología apriorístico-deductiva y la crítica del positivismo cientista:

     Es irrelevante que sea un científico o un gobernante los que vanamente intenten hacerse con la información práctica relevante en cada caso para contrastar teorías o dar un contenido coordinador a sus mandatos.

El motivo por el cual los métodos basados en “análisis de datos”, es que generalmente los resultados serán erróneos, debido a las razones que el mismo Mises da, y se explican a continuación: Primero, del inmenso volumen de información de que se trata; segundo, por la naturaleza de información relevante (diseminada, subjetiva y tacita); tercero, por el carácter dinámico del proceso empresarial (no se pude transmitir la información que aún no ha sido generada por los empresarios en su proceso de constante creación innovadora); y cuarto, por el efecto de la coacción y de la propia “observación” científica (que distorsiona, corrompe, dificulta o simplemente imposibilita la creación empresarial de información), tanto el ideal socialista como el ideal positivista o el estrechamente utilitarista son imposibles desde el punto de vista de la teoría económica.  Estos mismos argumentos son utilizados también para justificar la imposibilidad teórica de efectuar predicciones específicas.

En Economía, por tanto, tan solo podrán efectuarse “predicciones de tendencia” de tipo general, a las que Hayek denomina Pattern Predictions.

La teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales; trata sobre los hombres, sus apreciaciones y, consecuentemente, sobre las acciones humanas que de aquellas se deriva.  La producción no es un hecho físico, natural y externo; al contrario, es un fenómeno intelectual y espiritual.

Mises demuestra en La acción humana que se puede construir toda la ciencia Económica de una manera apriorística y deductiva.   Mises define al empresario como aquel que mira al futuro, con ojos de historiador.

Mises explica su teoría utilizando la Ley de los Rendimientos Decrecientes, esta demostración se basa en el hecho de que, si la mencionada ley no se diera en el mundo de la acción humana, el factor de producción considerado como fijo tendría una capacidad productiva ilimitada y por tanto se convertiría en un bien libre.

La economía como teoría de los procesos sociales dinámicos: critica del análisis del equilibrio (general y parcial) y de la concepción de la Economía como una mera técnica maximizadora

      Mises da un gran impulso a la teoría de los procesos dinámicos, para Mises ningún sentido tiene la construcción matemática de la Ciencia Económica basada en el modelo de equilibrio y en el que toda la información relevante, por ejemplo, construir las correspondientes funciones de oferta y demanda, se considera constante y dada.

El problema económico fundamental es para Mises otro bien distinto: estudiar el proceso dinámico de coordinación social en el que de manera continua los diferentes individuos generan empresarialmente nueva información al buscar los fines y los medios que consideran relevantes en cada circunstancia particular, estableciendo con ello, sin darse cuenta, un proceso espontaneo de coordinación.  Esto se debe a que en Economía no existen relaciones funcionales.

El gran mérito de Mises consiste en haber puesto de manifiesto que es perfectamente posible construir toda la Ciencia Económica de una manera lógica sin necesidad alguna de utilizar funciones ni, por tanto, de establecer supuestos de constancia que van contra la naturaleza del ser humano, es decir, del protagonista de todo el proceso social que precisamente pretende estudiarse.

Queda demostrado que el problema económico fundamental no es de naturaleza técnico o tecnológica, como suelen plantearlo los economistas matemáticos del paradigma neoclásico, al suponer que los fines y los medios están dados.

Los problemas económicos quedarían eliminados y sustituidos por problemas estrictamente técnicos si, como bien indica Mises existiera una relación de sustitución perfecta entre todos los factores de producción en unas proporciones dadas o bien sin todos los recursos productivos fueran completamente específicos. Fuera de estos casos todos los problemas son económicos.

Un claro ejemplo de esta consideración reduccionista propia de la economía neoclásica es el que también mencionan la sustituibilidad perfecta en proporciones fijas o el carácter puramente especifico como “únicas” características que reducen a simplemente técnicos los problemas económicos, olvidándose de que existe una tercera posibilidad, en la que ellos mismos caen sin darse cuenta y que también convierte los problemas económicos en estrictamente técnicos.

La teoría neoclásica caricaturiza el concepto de información empresarial que se da en el mercado y aunque pretenda haber dado entrada en sus modelos al carácter “imperfecto” de la información de hecho sigue anclada en el presupuesto de constancia y de plena información de las alternativas posibles.

Breve reseña biográfica de Ludwig con Mises



 Ludwig Edler con Mises nació el 29 de septiembre de 1881 en Lemberg situada dentro del Imperio Austro-Húngaro. Hoy esta ciudad se denomina Lvov y forma parte de la república de Ucrania.




Mises se doctoro en Derecho el 20 de febrero de 1906 y hasta 1914 fue uno de los más sobresalientes participantes en el seminario de Economía que Eugen von Böhm-Bawerk mantenía en la Universidad de Viena.  

También formo parte de este seminario J.A. Schumpeter, al que Mises siempre considero como un teórico excesivamente confuso y frívolo, siempre deseosos de epatar y que había caído en las redes del cientismo neoclásico.

En 1906 Mises inicia su actividad como docente en la Escuela de Estudios Mercantiles de Viena para señoritas y después a partir de 1913 y durante veinte años, como profesor de la Universidad de Viene.

En 1934 en nombrado como catedrático de Economía Internacional en la Universidad de Ginebra Suiza.

Durante la Segunda Guerra Mundial huye de Hitler y escapa a Estados Unidos, en donde adquirió la nacionalidad americana y fue nombrado profesor de la Universidad de Nueva York, puesto que desempeño hasta su jubilación en 1969.

De 1920 a 1934 Mises organizo, dirigió y mantuvo un famoso seminario de Economía en su despacho oficial de la Cámara de Comercio de Viena, en la que era secretario general y jefe del departamento de Comercio de Viena.

Ya en Estados Unidos Mises retoma los seminarios iniciando en el otoño de 1948 a la primavera de 1969.   En 1962 Mises es premiado por la Universidad de Friburgo con la medalla de las ciencias y de las artes de la República de Austria.

Ludwig con Mises falleció en la ciudad de Nueva York el 10 de octubre de 1973, después de haber publicado 22 libros y centenares de artículos y monografías sobre temas de economía.

Las sucesivas ediciones de La Acción Humana:

    La acción humana se ha publicado en doce idiomas, es uno de los tratados más ampliamente citados, sobre todo en monografías y artículos especializados sobre temas de economía en general, y sobre metodología de la Ciencia Económica y análisis económico del socialismo en particular.

Un precedente inmediato de La acción humana escrito en alemán:

     Economía: teoría de la acción y del cambio es el primer tratado sistemático de economía que escribió Mises y puede considerarse como el precursor inmediato de La Acción humana. Mises pretendió al escribir esta primera versión de su tratado recoger de una manera sistemática y omnicomprensiva toda la teoría económica del comportamiento humano utilizando para ello un lenguaje que pudiera entender cualquier persona culta.

Este primer tratado es más orientativo para el investigador, ya que goza de más profusión de notas a pie de página y, por tanto, indica con más detalle cuales fueron las fuentes que influyeron en su autor.

Las ediciones en inglés de “La acción humana”:

     La primera edición en ingles de La acción humana se publica con el título de human Action, A Treatise on Economics por Yale University enel año 1949.

Mises al llegar a Estados Unidos, a lo largo de cinco años reviso por completo y reescribió prácticamente por entero una nueva obra. Human Action se convirtió enseguida en un importante éxito editorial, de manera que, de la primera edición, que se publicó simultáneamente en Estados Unidos y en Inglaterra, se hicieron en los siguientes diez años seis nuevas reimpresiones.

En 1963 se publica también por Yale University Press la segunda edición de La acción humana.

Mises estaba muy disgustado por la gran cantidad de erratas e imperfecciones tipográficas de esta edición, por lo que llego a un acuerdo para publicar una tercera edición, en la que se subsanaron todos los errores cometidos en la anterior, que vio la luz en 1966.

Margit von Mises, (esposa de Ludwig von Mises), relata con detalle la gran cantidad de quebraderos de cabeza que los errores de esta segunda edición de La acción humana le produjeron a Mises.

Traducciones de “Human Action” en lengua no española:

La primera versión de La acción humana fuera de Estados Unidos e Inglaterra se publica en 1959 en Italia con el título de L´Azione Umana: Trattato di economía.

En 1976 aparece la primera traducción al chino de La acción humana, ha sido reeditada en Taiwan, también en dos volúmenes, en 1991.

En 1987 y 1988 una traducción al coreano de La acción humana, 1990 se publica en Brasil y en 1991 se hace una traducción al japonés.

En el año 2000 se publica en Moscú la primera traducción rusa de La acción humana, en 2006 vio la luz la primera edición checa de La acción humana y un año después, fue publicada en Varsovia la traducción polaca. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

LA ACCIÓN HUMANA (Introducción II)

LA ACCIÓN HUMANA


INTRODUCCIÓN SEGUNDA PARTE

Jesús Huerta de Soto

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)

Ludwig von Mises y la teoría del dinero, del crédito y de los ciclos económicos:

     Esta primera aportación seminal de Mises en el ámbito monetario supuso un gran paso adelante e hizo avanzar el subjetivismo de la Escuela Austriaca aplicándolo al campo del dinero y fundamentando su valor sobre la base de la teoría de la utilidad marginal.

Mises soluciono, por primera vez, el problema, aparentemente insoluble, de razonamiento circular que hasta entonces se pensó que existía en relación con la aplicación de la teoría de la utilidad marginal al dinero.

En efecto, el precio o poder adquisitivo del dinero viene determinado por su oferta y demanda; la demande de dinero, a su vez, la efectúan los seres humanos, no basándose en la utilidad directa que el dinero proporciona, sino en función, precisamente, de su poder adquisitivo.   Mises resolvió este aparente razonamiento circular mediante su teorema regresivo del dinero, que con detalle analizo y explico así: “De acuerdo con este teorema, la demanda de dinero viene determinada no por el poder adquisitivo de hoy, sino por el conocimiento que se forma el actor basándose en su experiencia sobre el poder adquisitivo que el dinero tuvo ayer. A su vez, el poder adquisitivo de ayer vino determinado por una demande de dinero que se formó sobre la base del conocimiento que se tenía respecto a su poder adquisitivo de ante-ayer”.  Esto quiere decir que, la demanda de dinero viene en relación a su demanda histórica, ósea en base a lo que se esperó en el pasado.

Con el tiempo este teorema dio origen a lo que se conoció como:  “La teoría austriaca del ciclo económico”. En efecto, Mises, aplicando las teorías monetaris de la Currency School a las teorías subjetivistas del capital e interés de Böhm-Baerk, se dio cuenta de que la creación expansiva de créditos sin respaldo de ahorro efectivo (medios fiduciarios) a que da lugar el sistema bancario basado en un coeficiente de reserva fraccionaria dirigido por un banco central, no solo genera un crecimiento cíclico y descontrolado de la oferta monetaria, sino que también, al plasmarse en la creación ex nihilo de créditos a tipos de interés artificialmente reducidos, inevitablemente provoca un alargamiento ficticio e insostenible de los procesos productivos, que tienden así a hacerse de forma indebida excesivamente intensivos en capital.  La amplificación de todo proceso inflacionario mediante la expansión crediticia, tarde o temprano de manera espontánea e inexorable, habrá de revertirse, dando lugar primero a una crisis financiera y después a una recesión económica en la que los errores inducidos en la inversión se pondrán de manifiesto y surgirán el paro masivo y la necesidad de liquidar y reasignar todos los recursos erróneamente invertidos.

Por ello no es de extrañar, que Mises fuera el principal impulsor de la creación del Instituto Austriaco de Coyuntura Económica, al frente del cual coloco como Director en un primer momento a F.A. Hayek (premio Nobel de Economía 1974), y que este Instituto fuera el único capaz de predecir el advenimiento de la Gran Depresión de 1929, como inexorable resultado de los desmanes monetarios y crediticios de los “felices” años veinte del siglo pasado que siguieron a la Primera Guerra Mundial.

La teoría austriaca de la crisis no es sino una aplicación particular de los efectos descoordinadores que la coacción sistemática de los gobiernos tiene en los campos fiscal, crediticio y monetario tiene (intra e intertemporalmente) sobre la estructura productiva.

La radical separación entre los aspectos micro y macro de la Ciencia Económica es otra de las insuficiencias características de los modernos libros de texto y manuales introductorios de Economía Política, que en vez de proporcionar un tratamiento unitario de los problemas económicos como hace Mises, siempre presetnan la Ciencia Económica dividida en dos disciplinas distintas (la micho y la macroeconomía) que carecen de conexión entre si y que, por tanto, pueden estudiarse separadamente.
 Como bien indica Mises, esta separación tiene su origen en la utilización de conceptos que, como el de nivel general de precios, ignoran la aplicación de la teoría subjetiva del valor al dinero y siguen anclados en la etapa precientífica de la economía en la que el análisis aún se intentaba efectuar en términos de clases globales o agregados de bienes, más que en términos de unidades incrementales o marginales de los mismos.

El análisis misiano sobre la imposibilidad del socialismo:  

     Mises aporta la teoría de la imposibilidad del socialismo, si la fuente de todas las violaciones, valoraciones y conocimientos se encuentra en la capacidad creativa del ser humano actor, todo sistema que se base en el ejercicio de la coacción violenta contra el libre actuar humano, como es el caso del socialismo y, en menor medida, del intervencionismo, impedirá el surgimiento en la mente de los actores individuales de la información que es necesaria para coordinar la sociedad.

Mises observo que, el cálculo económico, entendió como todo juicio estimativo sobre el valor del resultado de los distintos cursos alternativos de acción que se abren al actor, exige disponer de una información de primera mano y deviene imposible en un sistema que, como el socialista, se basa en la coacción e impide, en mayor o menor medida, el intercambio voluntario (en el que se plasman, descubren y crean las valoraciones individuales) y la libre utilización del dinero entendido como medio de intercambio voluntario comúnmente aceptado.

La falacia de un orden racional en la gestión económica es posible dentro de una sociedad basada en la propiedad pública de los medios de producción tiene su origen en la errónea teoría del valor formulada por los economistas clásicos, así como en la tenaz incapacidad de muchos economistas modernos para captar el teorema fundamental de la teoría subjetiva y comprender hasta las últimas consecuencias que del mismo se derivan.  La verdad es que solo los errores de estas escuelas hacían que las ideas socialistas prosperaran.

Por tanto, concluye Mises, allí donde no exista libertad de mercado, precios monetarios de mercado libre y dinero, no es posible que se efectué el cálculo económico “racional” alguno, en tendiendo por “racional” el cálculo efectuado disponiendo de la información necesaria (no arbitraria) para llevarlo a cabo.  

Mises escribe su libro El Socialismo en 1922, fue una obra que alcanzo una extraordinaria popularidad en la Europa continental y que tuvo, entre otras consecuencias, el resultado de hacer que teóricos de la talla de Friedirch A. Hayek, inicialmente un socialista Fabiano, Wilhem Röpke y Lionel Robbins cambiasen de opinión después de su lectura y se convirtieran al liberalismo.  Este libro dio inicio a una de las polémicas en las que se han visto implicados los teóricos de la Escuela Austriaca, La imposibilidad del cálculo económico socialista.

Debemos de mencionar que el mismo Mises, reconoce que cuando entro en la universidad era ideológicamente muy estatista y que solo paulatinamente sus estudios de Economía Política le hicieron cambiar de opinión.

Existen otras tres polémicas originadas por la escuela austriaca: la que mantuvo Mengeer con la escuela historicista alemana en el siglo XIX; en segundo lugar la polémica sobre el concepto de Capital y la teoría del interés que mantuvieron Böhn-Bawerk con J.B. Clark en un primer momento y Mises, Hayek y Machlup con Frank H. Knight y la Escuela de Chicago después, y la tercera es la conocida controversia mantenida por Hayek contra Keynes a lo largo de los años 30.  La evolución de los acontecimientos históricos (caída del socialismo real) y del pensamiento económico (crisis de la ingeniería social y de la economía keynesiana) están evidenciando como los teóricos austriacos llevaron la razón en estas cuatro controversias doctrinales.

Teoría de la función empresarial:

     La consideración del ser humano como protagonista ineludible de todo proceso social constituye la esencia de la cuarta aportación de mises al campo de la Ciencia Económica. En efecto, Mises se da cuenta de que la Economía, que en un principio había surgido centrada en torno a un tipo ideal histórico en el sentido de Max Weber, el homo economicus, gracias a la concepción subjetivista de Menger, se generaliza y convierte en toda una teoría general sobre la acción e interacción humana, ósea la praxeología en términos de Mises.

Mises considera que toda acción tiene un componente empresarial y especulativo, desarrollando una teoría de la función empresarial, entendida como la capacidad del ser humano para crear y darse cuenta de las oportunidades subjetivas de ganancia o beneficio que surgen en su entorno, actuando en consecuencia para aprovecharlas.

Mises manifiesta de manera expresa que el elemento esencial de la función empresarial radica en su capacidad creativa (Solo es creadora la mente humana que dirige la acción y la producción).

Mises manifiesta que, para triunfar en el mundo de los negocios no se precisa título académico alguno. Las escuelas y facultades preparan a gente subalterna para desempeñar funciones rutinarias, pero no producen empresarios; no se puede enseñar a ser empresario. El hombre se hace empresario sabiendo aprovechar oportunidades y llenando vacíos.

La capacidad empresarial del ser humano no solo explica su constante búsqueda y creación de nueva información respecto de los fines y los medios, sino que además es la clave para entender la tendencia coordinadora que surge en el mercado de forma espontánea y continua cuando no se le interviene de manera coactiva.

Mises es sumamente enfático en afirmar que la economía es una ciencia que trata sobre medios y no sobre fines.


Es esta capacidad coordinadora de la función empresarial la que, precisamente, hace posible la elaboración de un corpus lógico de teoría economía sin necesidad de incurrir, como veremos en el apartado siguiente, en los vicios del análisis cientista (matemático y estadístico). 

lunes, 24 de julio de 2017

INTRODUCCIÓN LA ACCIÓN HUMANA PARTE I

La Acción Humana
Introducción



Jesús Huerta de Soto
(Notas de Juan Carlos Juna Aguilera)

     La acción humana es un libro de texto fundamental en el curso de Economía Policía que se imparte en la Universidad Complutense y después en la Universidad Rey Juan Carlos ambas en Madrid.

II. PRINCIPALES VENTAJAS COMPARATIVAS DE LA ACCIÓN HUMANA:

La mayoría de libros de texto introductorios o manuales de Economía Política, están teniendo consecuencias muy negativas en la formación de los futuros economistas.  Se cree muchas veces que el mejor libro es el que presenta las “ideas” más novedosas, el que tiene los “datos más recientes”, pero esto no es más que una clara y penosa manifestación del viejo mito del “mejorismo científico”, según el cual todo lo reciente engloba y mejora los desarrollos teóricos anteriores.  Esta línea de pensamiento podría tener alguna aplicación en el campo de las ciencias naturales, pero no en el de las ciencias sociales o especialmente en el de la Economía Política en particular.

Lo anterior se debe a que nuestra ciencia se fundamenta en principios y características esenciales de la naturaleza del ser humano, que no puede ser moldeado al antojo de impulsos científicos o técnico-teóricos, por tanto, gozan de gran permanencia y en ecuaciones incluso de una plena inmutabilidad.  (Tema sumamente complicado de comprender, ya que el ser humano por naturaleza es mutante y de hecho vive en constantemente cambiando.)

Retomando un tema, todos aquellos que ingenuamente creen que el “mejorismo científico” se da en el campo de la Economía caen en las redes de lo que Murray N. Rodthbard felizmente ha calificado como de “concepción Whing de la historia de la ciencia”, este punto considera que lo ultimo siempre será lo mejor.  Según esta creencia, se supone que todo lo que se ha construido científicamente en cada momento es correcto, o al menos “mejor” que lo que se había elaborado con anterioridad.

Generalmente las “ideas económicas”, se tienden a presentar bajo complicadas ecuaciones matemáticas, pretendiendo dar un “elevado nivel científico”.  En otros muchos casos, el problema es al contrario, donde los tratadistas buscan hacer accesible y comprensible su material para los alumnos, lo que los hace caer en ligerezas imperdonables desde un punto de vista académico.

Que uno de los manuales introductorios de economía más actuales y prestigiosos afirme categóricamente que “el precio mide la escasez”, o que otro, por ejemplo, indique que aplicando la regla de igualar precios a costes marginales pueda hacerse una economía socialista logre el “optimo que jamás se alcanza en una economía capitalista, son tan solo dos ejemplos trágicos lo que en la actualidad se hace con la enseñanza de la economía, lo cual crea serios daños irreversibles.

Haciendo un paréntesis sobre lo que los “economistas” no comprenden y tampoco enseñan, hay que recordar que, como bien explica Mises: “el hombre, al actuar, no mide ni cifra la utilidad”. La ordena, por el contrario, en meras escalas valorativas. Los precios de mercado, lejos de reflejar una equivalencia de valor atestiguan que los contratantes valoran la mercancía de modo diferente.  Y esto es un claro ejemplo que como la escasez no refleja una realidad exterior objetivamente medible, sino que es un concepto subjetivo de valoración (ordinal) relativa a determinados fines que el actor considera que n pueden alcanzarse, como desearía, en su totalidad. (Pero esto es solo una pequeña digresión al tema de la escasez que veremos en detalla mas adelante.)

Otro gran error que se da constantemente es la imagen que se da de nuestra ciencia en los manuales la que suele ser mayoritariamente, la de una disciplina que se quiere desarrollar y exponer a imagen y semejanza de las ciencias naturales y del mundo de la ingeniería.

El daño que se le hace a los estudiantes es muy grande, ya que pasan a través de los primeros cursos introductorios de economía sin aprender los principios y fundamentos esenciales, adquiriendo la errónea impresión de que existe una respuesta segura para cada problema que puedan encontrase, simplemente efectuando de forma correcta el “diagnostico y aplicando automáticamente la correspondiente “receta”.

Lo anterior hace que los diferentes centros de enseñanza de economía mayoritariamente enfocados con este criterio se parezcan más a mediocres academias dedicadas a la preparación de “ingenieros” (sociales) que a lo que debieran ser, instituciones verdaderamente universitarias centradas en la investigación y estudio de los principios y fundamentos de la Ciencia Economía.

Un ejemplo de la transportación de ideas y términos de la física al campo de la economía, es la Elasticidad, término introducido por Alfred Marshall.

En el presente tratado encontraremos que Mises nos presenta el daño que esta concepción cientista de la economía produce sobre los estudiantes de la siguiente manera: “Los estudiantes quedan perplejos y desorientados. En los cursos de economía matemática se le ha saturado de formulas y ecuaciones que recogen unos hipotéticos estados de equilibrio, donde no hay ya actividad humana.” Descubren pues, que dichas ecuaciones de nada sirven en la vida real del mundo económico.

Resulta pues, de un lado, que aquel equilibrio que con tanto interés estudiaron jamás se alcanza en la práctica y, por otro, que nunca tampoco los salarios ni los precios de los productos del campo son suficientemente elevados, en opinión de sindicatos y agricultores.

Lo que lleva como tragedia a que la mayoría de estudiantes acepten, sin preocuparse de más, de las panaceas intervencionistas que sus profesores preconizan.  Todo lo anteriormente expuesto claramente demuestra la razón, del porque los manuales modernos sólo suelen gozar, en el mejor de los casos, de una vida muy efímera.

La importancia de los tratados sobre fundamentos o principios de la Ciencia Económica:

La forma de solucionar este problema es escribir verdaderos tratados sobre principios o fundamentos de la ciencia económica.  De esta manera se logra poner a disposición de los estudiantes un instrumental analítico de incalculable valor sobre el que podrán seguir construyendo todo el edificio teórico de la economía.
Al conocer los principios o fundamentos de la economía, no podrán ser víctimas de los errores que en la actualidad impregnan las corrientes económicas que tanto daño hacen al individúo y por consiguiente a la sociedad. Las ideas económicas de la actualidad están llenas de pensamientos constructivistas e intervencionistas, las cuales niegan la verdadera esencia de la ciencia económica.

Estos nuevos manuales de economía  deben de ser escritos con un criterio mucho mas atemporal y abstracto.  En todo caso el objetivo de todo tratado de principios o fundamentos ha de consistir en enseñar a los alumnos a pensar en términos de los elementos esenciales de la disciplina.

En esta perspectiva, La Acción Humana de Ludwing von Mises constituye el tratado sobre los principios y fundamentos esenciales de la Ciencia Económica más importante que se ha escrito en muchas décadas.  Sus rasgos más característicos son su profundo rigor analítico, así como la constante coherencia y plena concatenación lógica que rezuman cada uno de los treinta y nueve capítulos de la obra en los que prácticamente se tratan la totalidad de los problemas económicos.

Mises, construye en esta obra de forma sistemática un edificio sobre la teoría económica, que queda integrado en un todo coherente y unitario.

III. EL AUTOR Y SU OBRA: PRINCIPALES APORTACIONES DE MISES A LA CIENCIA ECONÓMICA:

     Las aportaciones de Mises al campo de la Ciencia Económica se extienden a lo largo de los dos primeros tercios del siglo XX.  Mises se convirtió en economista tras leer en las navidades de 1903 los principios de economía de Carl Menger. Es por tanto que a partir de esa fecha cuando se inicia una extensísima y fructífera vida académica dedicada a la investigación y a la enseñanza de la Economía y que no habría de detenerse hasta 1969 cuando Mises se jubila como profesor de economía de la Universidad de Nueva York.

El libro de Menger tuvo una notable influencia en Mises, por primera vez se intentaba construir toda la Ciencia Económica partiendo del ser humano, considerado como actor creativo y protagonista de todos los procesos sociales.    Menger creyó imprescindible abandonar el estéril “objetivismo” de la escuela clásica anglosajona y siguiendo una tradición del pensamiento continental muy anterior que podría remontarse incluso hasta los escolásticos españoles de los siglos XVI y XVII consideraba que el científico de la economía debía situarse siempre en la perspectiva subjetiva del ser humano que actúa, de manera que dicha perspectiva habría de influir determinantemente e inevitablemente en la forma de elaborar todas las teorías económicas, en su contenido científico y en sus conclusiones resultados prácticos.   Se entiende pues, como Menger considera imprescindible abandonar el estéril objetivismo de la escuela clásica anglosajona, siempre obsesionada por la supuesta existencia de entres externos de tipo objetivo (clases sociales, agregados, factores materiales de producción etc). Consecuencia natural de la concepción subjetivista, es no solo el desarrollo de la teoría subjetiva del valor y de su corolario la ley de la utilidad marginal, sino también la idea del coste como valoración subjetiva de las alternativas a las que se renuncia al actuar (coste de oportunidad).

     La aportación seminal de Menger es continuada por su alumno más notable Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914), que fue catedrático de Economía de Hacienda del gobierno del Imperio Austro-Húngaro en tres ocasiones.

Como nota aparte, es necesario señalar que las conexiones teóricas entre la Escuela Austriaca y los escolásticos españoles han sido estudiadas con detalle por dos alumnos de Mises. F.A. Hayek y en especial por Murray N. Rothbard.  Curiosamente esta intima relación existente entre los miembros de la Escuela de Salamanca y los teóricos de la Escuela Austríaca no es mencionada expresamente por Mises.

Böhm-Bawerk critico todas las teorías preexistentes hasta la aparición de su trabajo sobre el surgimiento del interés, impulsando además la teoría sobre el surgimiento del interés basada en la realidad subjetiva de la preferencia temporal.  El más avanzado de sus estudiantes Mises propuso extender la aplicación de la tradicional concepción subjetivista de la economía que había retomado Menger al ámbito del dinero y del crédito, publicando en 1912, bajo el titulo la teoría del dinero y del crédito, la primera edición de su primer libro de economía importante.