martes, 10 de octubre de 2017

La Acción Humana, Estudio Preliminar (final).


LA ACCIÓN HUMANA
Estudio Preliminar, Parte V (final)
Jesús Huerta de Soto
(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)

La Acción Humana, como precursora de la Escuela de Elección Pública:

     Mises fue uno de los más importantes precursores de la llamada Escuela de Elección Publica que estudia, utilizando el análisis económico, el comportamiento combinado de los políticos burócratas y votantes.

Este enfoque, encaja perfectamente dentro de la amplia concepción praxeológica de la Economía desarrollada por una teoría general de la acción humana en todas sus variedades y contextos (incluyendo, por tanto, el de las acciones llevadas a cabo en el ámbito político).

Así, Mises es el primero en criticar el presupuesto tradicional del análisis político y económico y que venía considerando que los gobernantes eran siempre “sabios y ecuánimes”, y sus servidores, los funcionarios, criaturas cuasi angelicales. Por el contrario, para Mises el político también es siempre egoísta, tanto cuando, para alcanzar el poder, hace suyas las doctrinas más populares, como cuando se mantiene fiel a sus propias convicciones.   Mises opone la figura del gobernante real que es un hombre mortal que ante todo aspira a perpetuar su posición y la de su clan, amigos y partido.

Así Mises también hace referencia a los grupos de presión, los cuales define como: la asociación formada por gentes que procuran fomentar su propio bienestar material por gentes que procuran medios y cuidando de justificar sus propias pretensiones asegurando que la consecución de las mismas beneficiara al público en general.

Es por ello que para Mises es tan importante la existencia de instituciones que, como el patrón oro, eliminan de la arena política, por ejemplo, las decisiones relativas a los temas monetarios.

Método para el estudio y enseñanza de la Acción Humana
A quién va dirigido este Tratado:

     Mises siempre trato de escribir un documento que cualquiera pudiera comprender, especialmente porque estos temas son muy importantes, por lo cual ya no se puede dejar que estos temas queden dentro de las aulas universitarias.

La obra está dirigida especialmente a dos tipos de alumnos, por un lado, los alumnos de economía política y ciencia política, así hay una comprensión profunda de la influencia del Derecho en la economía, y por su puesto a los alumnos de Economía, ya que reciben una instrucción cientista que tanto critico el mismo Mises.  Esto redundaría en una en una mejor formación profesional que les permitirá a los alumnos tomar, frente a las distintas teorías alternativas, una posición intelectual más sana, informada y critica.

Otro grupo que podrá encontrar un gran beneficio de la lectura de este material son los investigadores de cualquier materia, en este tratado podrán encontrar, grandes referencias sobre temas variados.

Recomendaciones prácticas sobre la organización del curso y su bibliografía:

     Es conveniente recomendar al alumno que, con esfuerzo, dedicación y constancia, lea antes de empezar la explicación de cada tema por parte del profesor, el capítulo correspondiente de La Acción Humana, aunque tenga algunas dificultades iniciales de compresión.

La enseñanza de este libro es importante hacerla a la visión de la separación de la micro economía y la macroeconomía, en virtud de ser ambos dos campos diferentes del conocimiento de la economía.
 Es por ello que es necesario dejar en un segundo aspecto el estudio en las materias de teoría del dinero, capital interés y ciclos económicos.

Con la facilidad de facilitar al alumno el conocimiento previo de estas áreas, se han publicado algunas lecturas sobre economía política que complementan las enseñanzas dela acción humana y cuya lectura es recomendable efectuar en paralelo con el estudio de esta obra, tal es el caso de la lectura complementaria que nos ocupa sobre Génesis esencia y evolución de la escuela Austriaca de Economía.

Conclusión:


     La Acción Humana segura ejerciendo una importante influencia sobre el pensamiento económico y continuara siendo considerada durante los años venideros como uno de los libros ya clásicos y más importantes en materia de ciencia económica. De esta manera la construcción de la ciencia económica a la visión de la escuela austriaca de economía seguirá consolidándose y avanzando y esta podrá cumplir transcendental misión de servicio de soporte teórico para el desarrollo de la civilización, evitando las crisis y conflictos sociales que puedan ponerla en peligro. 

martes, 26 de septiembre de 2017

Génesis de la Escuela Austriaca Capítulo I Parte III

GÉNESIS, ESENCIA Y EVOLUCIÓN DE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA

Jesús Huerta de Soto
CAPITULO I, Tercera Parte

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)

La metodología apriorística-deductiva y la crítica del positivismo cientista:

     La inexistencia de hechos objetivos directamente observables en un mundo exterior, que se deriva de la circunstancia de que, de acuerdo con el subjetivismo, los objetos de investigación en economía no son sino las ideas que otros tienen sobre lo que persiguen y hacen, que nunca son directamente observables, sino tan solo interpretables en términos históricos, junto con el carácter constantemente variable y complejísimo de los acontecimientos sociales, en lo que no existen parámetros ni constantes, sino que todo son variables, imposibilitan el objetivo tradicional de la econometría, y hacen inviable el programa metodológico positivista en cualquiera de sus versiones (desde el verificacionismo mas ingenuo al falsacionismo popperiano más sofisticado).

Desde la óptica austriaca puede considerarse que son más mismas razones que determinan la imposibilidad del socialismo las que explican que el empirismo no sea viable en nuestra ciencia. 
Estos mismos argumentos son perfectamente aplicables para justificar la imposibilidad de efectuar cualquier predicción especifica (de tiempo y lugar) en economía. Lo que suceda mañana jamás podrá conocerse hoy, pues depende en gran parte de un conocimiento o información que aún no se ha generado empresarialmente y que, por tanto, hoy no pude saberse.  En economía, por tanto, y como mucho, tan solo podrán efectuarse “predicciones de tendencia” de tipo general (las que Hayek denomina Pattern predictions) de naturaleza esencialmente teórica y relativa a los desajustes sociales y efectos de descoordinación social producidos por la coacción institucional (socialismo e intervencionismo) ejercida sobre el mercado.

     Mises considera en base al subjetivismo de la Escuela Austriaca y a la polémica sobre el método, que hace inevitable la metodología de la Ciencia Económica sea forzosamente apriorística y deductiva.

Es por eso que se dice que Mises asigna a la historia una importancia fundamental en las relaciones de carácter económico, ya que manifiesta que la actividad empresarial la ejerce “aquel que mira al futuro con ojos de historiador”.

La economía como teoría de los procesos sociales dinámicos: Critica del análisis del equilibrio (general y parcial) y de la concepción de la economía como una mera técnica maximizadora:

     Mises le dio un gran impulso a la teoría austriaca de los procesos dinámicos. Para Mises no existe razón alguna o sentido que valga, para realizar una construcción matemática de una Ciencia Económica basada en el modelo de equilibrio y en el que toda la información relevante para construir las correspondientes funciones de oferta y demanda se considera “dada”.

El problema económico fundamental para Mises es otro bien distinto: estudiar el proceso dinámico de coordinación social en el que los diferentes individuos empresarialmente generan de manera continua nueva información (que jamás esta “dada”) al buscar los fines y los medios que consideran relevantes, estableciendo con ello, sin darse cuenta, un proceso espontaneo de coordinación.

Es decir, el problema económico fundamental no es de naturaleza técnica ni de maximización de una función objetiva “conocida, sometida a restricciones también “conocidas”, sino que, por el contrario, es estrictamente económico: surge cuando los fines y los medios son muchos, compiten entre sí, el conocimiento en cuanto a los mismos no está dado, sino que se encuentra disperso en la mente de innumerables seres humanos que constantemente lo están creando y generando ex.novo y, por tanto, ni siquiera se pueden conocer todas las posibilidades y alternativas existentes, ni la intensidad relativa con que se quiere perseguir cada una de ellas. Quizá la aportación más importante y fructífera de la Escuela de Austriaca para el futuro de la ciencia Económica consista, precisamente, en la definitiva erradicación de esta errónea concepción dela economía como una mera técnica de maximización.

Esto se debe a que en economía las restricciones que sufren las personas no vienen dadas por los factores materiales del mundo exterior, sino a la falta de conocimiento humano empresarial que descubra las mejores formas de satisfacer esas necesidades.  Por ejemplo, Nadie desearía hoy tener o utilizar el petróleo si alguien hace mucho tiempo atrás, primero no lo descubrió y segundo, no hubiese encontrado la forma de darle una utilidad, de tal manera que el ingenio y la inventiva del hombre, creo una forma de mejorar la vida de los individuos a través del mejoramiento que solo proporciona el capitalismo.

La economía, por tanto, no es una teoría sobre la elección de decisión (ex ante siempre racional por definición), sino una teoría sobre los procesos sociales de coordinación que, con independencia del carácter racional de todas las decisiones implicadas en los mismos, podrán ser más o menos ajustadas según cual sea la perspicacia mostrada en el ejercicio de la acción empresarial por parte de los diversos actores.


La concepción austriaca de la economía como ciencia no estrictamente maximizadora (en términos estáticos y matemáticos) tiene su origen en el propio Menger.

martes, 5 de septiembre de 2017

Introducción La acción humana, IV parte

LA ACCIÓN HUMANA

Estudio Preliminar, Parte IV

Jesús Huerta de Soto

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)


Las nueve ediciones españolas de “La acción humana”:

    La historia de las ediciones en castellano de la acción humana no puede entenderse sin hacer referencia a la figura de su traductor, Joaquín Reig Albiol. Joaquín Reig se doctoró en Derecho el 15 de febrero de 1958 leyendo una tesis doctoral cuyo título era precisamente “Los modernos problemas sociales a la luz del ideario económico de Lugwig von Mises”.   

     Como dato anecdótico, hay que indicar que la censura franquista que a la sazón imperaba en España comunico por oficio de 25 de abril de 1958 de Dirección General de Información del Ministerio de Información y turismo, inspección de Libros, que antes de la publicación de la tesis se “suprimiera lo indicado en varias páginas, ordenando la presentación de galeradas impresas donde se hubieran recogido las supresiones ordenadas por la autoridad.

Dos años después en 1960 aparece la primera versión en castellano, traducida por Joaquín Reig Albiol, Ocho años después aparece la segunda edición española de La acción humana. A partir de los años 70´s Unión Editorial se hace cargo de las sucesivas reediciones en castellano de las distintas obras de Mises, siendo publicada la tercera edición española de la acción humana en 1980.  La edición de 1980 se agota rápidamente y es seguida por una cuarta edición también publicada por Unión Editorial en 1985.

Diez años después, en 1995, Unión Editorial publico la quinta edición en español de La acción humana, en esta edición se incorpora la primera versión del “estudio preliminar”.

La sexta edición, revisada y corregida, se publica en 2001, la séptima en 2004, y la octava en 2007.
El presente resumen se realiza en base a la novena edición y hasta ahora es la más reciente del libro de Mises La acción humana.

V. EL IMPULSO DADO POR LA ACCIÓN HUMANA AL DESARROLLO DE LA CIENCIA ECONÓMICA:

     El trabajo de Mises representa realmente un estudio profundo de la teoría económica, tanto que ha sido base de estudio para muchos pensadores, aun para sus mismos críticos, a continuación, veremos los temas que han producido las discusiones o polémicas más interesantes.

Mises y la teoría de la evolución:

     No podemos dudar que Mises acepta plenamente la teoría de la evolución del surgimiento de las instituciones que propuso Menger, pero también hay que reconocer, sin embargo, que existen en La Acción Humana una serie de afirmaciones que podrían inducir al error e interpretarse equivocadamente en términos del racionalismo exagerado y extremamente utilitarista que tanto ha criticado la Escuela Austriaca.

Es indispensable que observemos en este momento lo que señala Hayek al respecto, cuando, continuando con el programa que iniciara Menger, puso de manifiesto como las instituciones en general, entendidas como normas pautadas de comportamiento, y las leyes y el Derecho en particular, lejos de haber sido un resultado expresamente diseñado por la razón humana, han surgido de manera evolutiva y espontanea a través de un proceso muy prolongado de tiempo en el que han intervenido muchas generaciones de seres humanos.

No podemos dejar de mencionar y de hacer referencia a una afirmación que hace Mises sobre la Economía de Mercado, y dice que es fruto de un largo proceso histórico.

La teoría del Derecho Natural:

   Principiamos manifestando que la opinión de que los principios del comportamiento ético son puramente subjetivos, y por otro lado, no solo defiende una posición estrictamente utilitarista sobre los principios morales, sino que además es muy crítico con la doctrina del derecho natural.

Pero nuestros estudios de economía se basan en los principios de la ética en General y del Derecho Natural en particular.

Murray N. Rothbard, adopto una postura claramente iusnaturalista, defendiendo que los principios éticos tienen una validez objetiva que viene determinada por la esencia de la naturaleza humana por lo que son los únicos que hacen posible el proceso social de creatividad y coordinación.

Por su parte Israel Kizner ha planteado todo un nuevo concepto de justicia distributiva en el capitalismo basado en el principio de que todo ser humano tiene un derecho natural a apropiarse de los resultados de su creatividad empresarial.

Debemos en este orden de ideas, efectuar una síntesis entre los tres puntos de vista, el racional-utilitarista, más bien definido por Mises, el evolucionista desarrollado por Hayek y el iusnaturalista que defiende la existencia de una teoría objetiva de la ética social impulsado por Rothbard y Hoppe.

Es importante y fundamental comprender que los preceptos morales y las leyes políticas no son sino medios utilizados por el hombre para el logro de fines determinados.

La distinción entre el conocimiento práctico y el conocimiento científico:

     Una de las ideas más importantes de La Acción Humana es la introducción del concepto de conocimiento práctico de tipo empresarial y esencialmente distinto del conocimiento científico.

  Debido a esta forma de conocimiento sobre la ciencia económica, es que se llega a profundizar en la idea seminal de Mises. Llegando a integrar la idea de Mises en torno al desarrollo del mercado sobre la base de la división intelectual del trabajo, la que denominamos como división de la información o conocimiento practico que de forma expansiva genera la sociedad abierta.

La teoría del monopolio:

     Rothbard puso el dedo en la llaga de la teoría neoclásica del monopolio, al indicar que todo su análisis se basa en la estática comparativa entre el precio de monopolio y el supuesto precio de competencia perfecta que, por ser un precio de equilibrio que nunca llega existir en el mercado real, no puede conocerse ni, por tanto, servir como guía de referencia para decidir en la práctica si nos encontramos o no antes una situación de monopolio.

El socialismo y la teoría del intervencionismo:

     Para Mises el socialismo es todo sistema de organización social basado en la propiedad pública de los medios de producción, mientras que el intervencionismo pretende ser un sistema a mitad de camino caracterizado por una intervención coactiva del Estado en diversos ámbitos de la economía, pero que, según Mises, permitiría mantener al menos los rudimentos más imprescindibles del cálculo económico.

Lo importante es saber que tanto un sistema como el otro, siempre generan lo mismo, desajustes en la economía desde un punto de vista cualitativo.

La teoría del crédito y del sistema bancario:

     En La Acción Humana Mises se manifiesta a favor de un sistema de completa libertad bancaria como el mejor procedimiento posible para lograr un sistema monetario estable que libere de crisis económicas a las economías de mercado.

La posición mantenida por Mises en La Acción Humana ha llevado a que con posterioridad a él teóricos de la Escuela Austriaca se hayan dividido en dos grupos. Los que defienden un sistema de completa libertad para ejercer la actividad bancaria incluso con un coeficiente de reserva fraccionaria, entre los que podemos mencionar a White, Selgin y Dowd y los del segundo grupo al que pertenecen Rothbard,  Salerno, Hoppe, Hülsmann y el mismo Huerta de Soto, quienes estimas que la solución adecuada consistiría en la defensa de la banca (es decir en la exigencia de un coeficiente de caja 100 por cien para los depósitos a la vista) como condición necesaria para el buen funcionamiento de todo sistema de libertad bancaria.

Es importante aclarar que mises y los economistas de la Escuela Austriaca partidarios de un sistema de libertad bancaria basado en el coeficiente de caja del 100 por cien, en realidad mantienen una postura radicalmente distinta de la de los teóricos de la Escuela de Chicago, que también defendieron el coeficiente del 100 por cien para los depósitos a la vista bancarios.

Los teóricos de la Escuela de Chicago defienden la necesidad de la existencia de un banco central monopolista que sea responsable de la oferta monetaria y si propusieron un coeficiente de caja del 100 por cien era, precisamente, para hacer mas fácil y previsible la política monetaria de los gobiernos.  En cambio, los economistas austriacos son defensores de la completa desaparición de la intervención del Estado en el ámbito monetario y crediticio.

La posición austriaca es, por tanto, contraria a los postulados de monetaristas y keynesianos, pues ambos comparten el enfoque macroeconómico e ignoran la aplicación de la teoría de la utilidad marginal al dinero y los efectos de descoordinación microeconómica que la inflación tiene sobre la estructura de bienes de capital.

La teoría de la población:

     Mises empieza a intuir que, existiendo un sistema de economía de mercado, el crecimiento de la población, lejos de suponer una rémora para el desarrollo económico, aumenta la riqueza e impulsa enormemente el desarrollo de la civilización.


Esta idea la desarrolla Hayek en su libro la fatal arrogancia, en donde argumenta que, al no ser el hombre un factor homogéneo de producción y estar dotado de una innata capacidad creativa de tipo empresarial, el crecimiento de la población, lejos de suponer un freno para el desarrollo económico, es a la vez el motor y la condición necesaria para que el mismo se lleve a cabo. 

sábado, 12 de agosto de 2017

Escuela Austriaca de Economía II.

GÉNESIS, ESENCIA Y EVOLUCIÓN DE LA

ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA

Jesús Huerta de Soto
CAPITULO I. Segunda Parte

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)


La teoría austriaca del Capital y el Interés:

    El siguiente impulso más importante desarrollado en la Escuela Austriaca después de Carl Menger se lo debemos a su más brillante alumno, Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914), llego a ser ministro de gobierno del Imperio Austro-Húngaro.  La obra cumbre de este defensor de la Escuela de Economía Austriaca en “Capital e Interés”.  Donde destruye todas las teorías anteriores a los orígenes del Capital y el Interés, siendo especialmente acertado en su análisis crítico de la teoría marxista de la explotación y de las teorías que consideran que el interés tiene su origen en la productividad del capital, elaborando además toda una nueva teoría sobre el surgimiento del interés basada en la realidad subjetiva de la preferencia temporal.

En efecto, dado que el ser humano, cuando actúa, en igualdad de circunstancias, pretende lograr temporalmente sus fines cuando antes, solo estará dispuesto a posponer la consecución de los mismos en el tiempo si es que con ello piensa que podrá lograr fines de más valor.  Dicho de otra forma, el individuo por lógica, en igualdad de condiciones, leyes y oportunidades, siempre deseará más lograr sus metas en el presente o al menos en el menor tiempo posible que lograrlos en el futuro.

De manera que solo estará dispuesto a posponer la consecución de sus fines en el tiempo si es que con ello piensa lograr un valor diferencial mayor que es el que, en última instancia, explica el surgimiento, como precio de mercado de los bienes presentes en función de los bienes futuros, de la tasa social de preferencia temporal o interés.

El Coste como concepto subjetivo:

     Otro teórico de la Escuela Austriaca al que a menudo se menciona es Friedrich von Wieser (1851-1926), catedrático primero en Praga y luego en Viena. Aunque debemos a Wieser algunas aportaciones de interés, entre las cuales sobresale el desarrollo de la mengeriana concepción subjetivista del coste como el valor subjetivo que el actor da a aquellos fines a los que renuncia al actuar (concepto de coste de oportunidad).

Siempre que el actor se da cuenta de que desea un cierto fin y descubre y selecciona unos determinados medios para alcanzar ese fin, simultáneamente renuncia a lograr otros fines distintos que para él ex ante tienen un valor menor, y que cree que podrían alcanzarse utilizando alternativamente estos mismos medios a su disposición. Denominamos coste al valor subjetivo que el actor da a los fines a los que renuncia cuando decide seguir y emprender un determinado curso de acción.   A Wieser debemos, no obstante, el termino de “utilidad marginal” o “fronteriza” que él utilizo por primera vez.

No podemos negar que, toda acción implica siempre una renuncia, esto debido a que para seleccionar un interés A, fue necesario hacerlo en contra de un interés B.

No existen, por tanto, costes objetivos que determinen el valor de los fines, sino que la realidad es justo la contraria: los costes como valores subjetivos se asumen (y, por tanto, vienen determinados) en función del valor subjetivo que los fines que realmente se persiguen (bienes finales de consumo) tienen para el actor. Para los economistas austriacos son los precios de los bienes finales de consumo, como plasmación en el mercado de las valoraciones subjetivas, los que determinan los costes en los que se está dispuesto a incurrir para producirlos, y no al revés.

Ludwing von Mises y la teoría del dinero, del crédito y de los ciclos económicos:

     En 1912 publico la primera edición de su primer libro importante de economía, La teoría del dinero y del crédito.  En esta obra Mises da un gran paso adelante y hace avanzar el subjetivismo de la Escuela Austriaca aplicándolo al campo del dinero, fundamentando su valor en base a la teoría de la utilidad marginal.  Además, Mises por primera vez soluciona el problema, aparentemente insoluble, del razonamiento circular que hasta entonces se pensó que existía en relación con la aplicación de la teoría de la utilidad marginal al dinero.

El precio o poder adquisitivo del dinero viene determinando por su oferta y demanda; la demanda de dinero, a su vez, la efectúan los seres humanos, no basándose en la utilidad directa que el mismo proporciona, sino en función, precisamente, de su poder adquisitivo.

Mises resuelve este aparente razonamiento circular mediante el teorema regresivo del dinero.  De acuerdo con este teorema, la demanda viene determinada no por el poder adquisitivo de hoy (lo cual daría lugar al mencionado razonamiento circular), sino por el conocimiento que se formó el actor sobre el poder adquisitivo que el dinero tuvo ayer.  A su vez, el poder adquisitivo de ayer vino determinado por una demanda de dinero que se forma sobre la base del conocimiento que se tenía respecto de su poder adquisitivo de anteayer; así sucesivamente, hasta llegar a aquel momento de la historia en el que, por primera vez, un determinado bien comenzó a tener demanda como medio de intercambio. Se trata, en suma, del mismo proceso teórico descubierto por Menger del surgimiento espontaneo del dinero, pero aplicado hacia atrás en el tiempo.   

Mises desarrollo de una notabilísima teoría de los ciclos económicos, que con el tiempo vendría a ser conocida con el nombre de “teoría austriaca del ciclo económico”. En efecto Mises, aplicando las teorías monetarias de la Currency School a las teorías subjetivistas del capital e interés de Böhm-Bawerk, se dio cuenta de que la concesión expansiva de créditos sin respaldo de ahorro efectivo a que daba lugar el sistema bancario basado en un coeficiente de reserva fraccionaria dirigido por un banco central, no solo generaba un crecimiento cíclico y descontrolado de la oferta monetaria, sino que también, al plasmarse en la creación de créditos a tipos de interés artificialmente reducidos, inexorablemente daba lugar a un alargamiento ficticio e insostenible de los procesos productivos, que tendían así a hacerse de forma indebida excesivamente intensivos en capital.   La amplificación de todo proceso inflacionario mediante la expansión crediticia, tarde o temprano, de manera espontánea e inexorable, habrá de revertirse, dando lugar a una crisis o recesión económica en la que los errores de inversión se pondrán de manifiesto y surgirá el para masivo y la necesidad de liquidar y reasignar todos los recursos erróneamente invertidos.   El desarrollo por Mises de la teoría del Ciclo hizo que, por primera vez, se integraran plenamente los aspectos micro y macro de la teoría económica, y que se dispusiera de un instrumental analítico capaz de explicar los fenómenos recurrentes de auge y depresión que afectaban al mercado intervenido. No es de extrañar, por tanto, que Mises fuera el principal impulsor de la creación del Instituto de Coyuntura Económica, al frente del cual estuvo como director en un primer momento F. A. Hayek, y que este Instituto fuera el único capaz de predecir el advenimiento de la Gran depresión de 1929, como inexorable resultado de los desmanes monetarios de los felices años 20 que siguieron a la Primera Guerra Mundial.

El análisis teórico sobre la imposibilidad del socialismo:

     La tercera gran aportación de Mises fue su teoría sobre la imposibilidad del socialismo.  Para Mises, tal imposibilidad, desde la óptica del subjetivismo austriaco, era algo evidente.  Si la fuente de todas las voliciones, valoraciones y conocimientos se encuentra en la capacidad creativa del ser humano actor, todo sistema que se base en el ejercicio de la coacción violenta contra el libre actuar humano, como es el caso del socialismo, impedirá el surgimiento de la información necesaria para coordinar la sociedad. Mises se dio cuenta de que el cálculo económico, entendido como todo juico estimativo sobre el resultado de los distintos cursos o alternativas de acción que se abren al actor, exigía disponer de una información de primera mano y devenía imposible en un sistema como el socialista, que se basa en la coacción e impide, en mayor o menor medida, el libre intercambio voluntario (en el que se plasman, descubren y crean las valoraciones individuales) y el dinero entendido como medio de intercambio comúnmente aceptado.   Por tanto, concluye Mises, allí donde no existía libertad de mercado, precios monetarios de mercado libre y/o dinero, no es posible que se efectué calculo económico “racional” alguno, entendiendo por racional el cálculo efectuado disponiendo de la información necesaria (no arbitraria) para llevarlo a cabo.  Las ideas esenciales de Mises sobre el socialismo fueron ampliadas en su gran tratado crítico sobre este sistema social publicado en 1922.

El socialismo de Mises fue una obra que alcanzo una extraordinaria popularidad en la Europa Continental y que tuvo, entre otras consecuencias, el resultado de hacer que teóricos de la talla de F. A. Hayek, inicialmente un socialista Fabiano, Wilhelm Röpke y Lionel Robbins cambiasen de opinión a partir de entonces y se convirtieran al liberalismo.   Además, esta obra fue el comienzo de la segunda gran polémica en la que se han visto implicados los teóricos de la Escuela Austriaca, la polémica sobre la imposibilidad del cálculo económico socialista.

La teoría de la función empresarial:

La consideración del ser humano como protagonista esencial e ineludible de todo proceso social constituye la esencia de la cuarta aportación de Mises al campo de la Ciencia Económica.   Mises se da cuenta de que la economía, que en un principio había surgido centrada en torno a un tipo ideal histórico en el sentido de Max Weber, el homo economicus, gracias a la concepción subjetivista iniciada por Menger, se generalizaba y convert5ia en toda una teoría general de la acción humana (praxeología).  Las características esenciales de la acción humana son estudiadas con detalle en la obra cumbre de Mises, su tratado de economía titulado, precisamente, La Acción Humana y cuya primera versión en alemán apareció en 1940.  Mises considera que toda acción tiene un componente empresarial y especulativo, desarrollando una teoría de la función empresarial, entendida como la capacidad del ser humano para crear y darse cuenta de las oportunidades subjetivas de ganancia que surgen en su entorno actuando en consecuencia para aprovecharlas.  Esta teoría de la función empresarial ha sido desarrollada en los años más recientes por uno de los alumnos más brillantes de Mises, Israel M Kirzner.


La capacidad empresarial del ser humano no solo explica su constante búsqueda y creación de nueva información respecto de los fines y los medios, sino que es la clave para entender la tendencia coordinadora que surge en el mercado de forma espontánea y continua cuando no se le interviene. 

sábado, 5 de agosto de 2017

Escuela Austriaca de Economía I.



GÉNESIS, ESENCIA Y EVOLUCIÓN DE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA

Jesús Huerta de Soto

CAPITULO I

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)







Lo que distingue a la Escuela Austriaca y habrá de proporcionarle fama inmortal es precisamente el hecho de haber desarrollado una teoría de la acción económica y no de la “no acción” o “equilibrio económico”.
Ludwig Von Mises
Notes and Recollections
1978.

     En el recorrido del presente trabajo se desarrollará la evolución e influencia de la Escuela Austriaca de Economía, el trabajo se dividirá en tres partes, la primera analizara el origen y evolución histórica de la Escuela Austriaca; en la segunda parte se explicará los principios diferenciadores y en especial la teoría dinámica de la coordinación empresarial en los mercados, y para terminar estudiaremos de qué manera el programa de investigación de la Escuela Austriaca puede aplicarse fructíferamente y potenciar el desarrollo de las distintas y más importantes áreas de la Ciencia Económica.

I.                    El progreso histórico de formación de la Escuela Austriaca:

     La Escuela Austriaca de Economía nace en 1871, con la publicación del libro de Carl Menger quien vivió de 1840 a 1921, titulado Principios de Economía Política. Menger recoge una tradición estudiada, que en la Europa continental se remonta a los estudios de los escolásticos españoles de la Escuela de Salamanca.

La influencia intelectual de los teóricos españoles sobre la Escuela Austriaca no es una mera coincidencia o puro capricho de la historia, sino que tiene su origen y razón de ser en las intimas relaciones históricas, políticas y culturales que, a partir de Carlos V y de su hermano Fernando I, surgieron entre España y Austria, que habrían de mantenerse durante varios siglos, y en las que también jugó un papel importantísimo Italia, como puente cultural a través del cual fluían las relaciones intelectuales entre ambos extremos del imperio (España y Viena).

Menger, desde los inicios se dio cuenta que la teoría clásica de la determinación de los precios, tal y como la misma había sido elaborada por Adam Smith y sus seguidores anglosajones, dejaba mucho que desear.

A los 31 años de edad, como cuenta Hayek Menger escribió un libro que lo llevo a establecer los nuevos principios sobre los que él estimaba habría de reedificarse toda la Ciencia Económica.  Estos principios serán, esencialmente, el desarrollo de una Ciencia Económica siempre basada en el ser humano actor creativo y protagonista de todos los procesos y eventos sociales (subjetivismo), así como la creación, sobre la base del subjetivismo y por primera vez en la historia del pensamiento humano, de toda una teoría formal sobre el surgimiento espontaneo y evolución de todas las instituciones sociales.

El concepto de subjetivismo en la Escuela Austriaca: la concepción de la acción como conjunto de etapas subjetivas, la teoría subjetiva del valor y la ley de la utilidad marginal.

     La idea más importante de Menger radica en construir toda la economía partiendo del ser humano, actor creativo y protagonista de todos los procesos sociales.

Menger considera imprescindible abandonar el estéril “objetivismo” de la escuela clásica anglosajona, obsesionada por la supuesta existencia de entes externos de tipo objetivo, debiendo el científico de la economía situarse, por el contrario, siempre en la perspectiva subjetiva del ser humano que actúa, de manera que dicha perspectiva habrá de influir determinantemente e inevitablemente en la forma de elaborar todas las teorías económicas, en su contenido científico y en sus conclusiones y resultados prácticos.

Quizá una de las manifestaciones más típicas y originales de este nuevo subjetivismo que propone Menger haya sido su “teoría sobre los bienes económicos”. Para Menger, son “bienes económicos de primero orden” los bienes de consumo, es decir, aquellos que subjetivamente satisfacen directamente las necesidades humanas y, por tanto, constituyen, en el contexto subjetivo y especifico de cada acción, el fin último que el actor pretende alcanzar. Para lograr estos fines, bienes de consumo o bienes económicos de primer orden, es preciso haber pasado con carácter previo por una serie de etapas intermedias, que Menger denomina “bienes económicos de orden superior”, siendo el orden de cada etapa más elevado conforme más alejada se encuentre la misma del bien final de consumo.

La idea seminal de Menger es lógica ya que su concepción subjetivista, está dada por la visión que hay en todo ser humano de alcanzar fines que son de valor únicamente para él.  El individuo para alcanzar su propio fin, busca medios que le serán útiles para lograrlo.  Así, desde el punto de vista subjetivo del actor, por primera vez en la Ciencia Económica, y gracias a Menger, se teoriza sobre la base de un proceso de acción constituido por una serie de etapas intermedias que emprende, lleva a cabo y trata de culminar el actor hasta lograr el fin o bien final de consumo que se propone.

El subjetivismo explica la razón por la cual los austriacos dan una gran importancia al tiempo en el desarrollo de sus teorías, pero entendido no en el sentido meramente paramétrico, newtoniano, físico o analógico del paradigma neoclásico, sino en su concepción subjetiva y tal como es sentido y experimentado por el actor conforme actúa, es decir, proyecta, emprende y culmina cada una de las etapas de su proceso de acción.

Todo ser humano, por tanto, al actuar, pretende alcanzar unos determinados fines que habrá descubierto que son importantes para él.  Denominamos valor a la apreciación subjetiva, psíquicamente más o menos intensa, que el actor da a su fin; Medio es todo aquello que el actor subjetivamente cree que es adecuado para lograr el fin.  Llamamos utilidad a la apreciación subjetiva que el actor da al medio, función del valor del fin que el actor piensa que aquel medio le permitirá alcanzar. En este sentido, valor y utilidad son las dos caras de una misma moneda, ya que el valor subjetivo que el actor da al fin que persigue se proyecta al medio que cree útil para lograrlo, precisamente a través del concepto de utilidad.

La teoría subjetivista del valor y el descubrimiento de la ley de la utilidad marginal no son sino el evidente corolario de la concepción subjetivista del proceso de acción que debemos exclusivamente a Menger y que el ser humano actor, a lo largo de una serie de etapas, valora los medios en función del fin que cree que los mismos le permitirán alcanzar, efectuándose dicha valoración no de manera global, sino en función de las distintas unidades intercambiables de medio que sean relevantes en el contexto de cada acción concreta.

El actor tendera a valorar cada una de las unidades intercambiables de medio en función del valor que la última de ellas tenga en su escala valorativa, puesto que de perder una unidad o de lograr una unidad más de medio, la correspondiente utilidad que se pierda o gane vendrá dada en función del valor que en la escala valorativa individual tenga el fin que pueda perderse o ganarse como consecuencia de esa última unidad.

     Es muy significativo observar como Frank H. Knight juzga que la teoría de Menger sobre los bienes económicos de primer orden y de orden superior es una de sus aportaciones menos relevantes.

Esta afirmación de Knight pone de manifiesto las insuficiencias teóricas de su propio esquema conceptual, y en general de la Escuela de Chicago por él fundada, para la cual el proceso de producción es objetivo e instantáneo, el tiempo no juega ningún papel que no sea el meramente paramétrico, y la creatividad e incertidumbre propias de todo acto empresarial se encuentra eliminadas de raíz por el equilibrio ricardiano en el que centran sus, por tanto, forzosamente estériles investigaciones.   

La Escuela Austriaca, por tanto, la ley de utilidad marginal nada tiene que ver con la saciedad fisiológica de las necesidades ni con la psicología, sino que es una ley estrictamente praxeológica, es decir inserta en la propia lógica de toda acción humana.

La teoría económica de las instituciones sociales:

     La segunda aportación esencial de Menger consiste en haber explicado teóricamente el surgimiento espontaneo y evolutivo de las instituciones sociales a partir de la propia concepción subjetiva de la acción y de la interacción humanas.

     No hay que olvidar que el primer teórico en enunciar completamente la ley de la utilidad marginal, siguiendo la tradición subjetivista de los escolásticos españoles de los siglos XVI y XVII, fue el español Jaime Balmes, que 27 años antes que el propio Menger, no solo resolvió la paradoja del valor de los economistas clásicos ingleses, sino que además expuso con todo detalle la teoría subjetiva del valor basada en la utilidad marginal en su notabilísimo artículo publicado el 7 de septiembre de 1844, titulado “Verdadera idea del valor o reflexiones sobre el origen, naturaleza y variedad de los precios”.

Menger descubre que el surgimiento de las instituciones es el resultado de un proceso social constituido por una multiplicidad de acciones humanas y liderado por una serie de seres humanos concretos de carne y hueso que, en sus circunstancias históricas particulares de tiempo y lugar, son capaces de descubrir antes que los demás que logran más fácilmente sus fines realizando determinados comportamientos pautados.

Aunque Menger desarrolla su teoría aplicándola a una institución económica concreta, la del surgimiento del dinero, también menciona que el mismo esquema teórico esencial puede aplicarse, sin mayores dificultades, a las instituciones jurídicas y también al surgimiento y evolución del lenguaje.

Esto tiene relevancia ya que se demuestra que las instituciones sociales más importantes y esenciales para la vida del hombre en sociedad no han podido ser creadas deliberadamente por el hombre mismo, por carecer este de la necesaria capacidad intelectual para asimilar el enorme volumen de información dispersa que las mismas conllevan, sino que han ido surgiendo de forma espontánea y evolutiva del proceso social de interacciones humanas y para Menger y los austriacos constituye el campo que ha de ser el objeto de investigación de la Ciencia Económica.

     El propio Menger expresa de la siguiente manera la pregunta que pretende contestar en su programa de investigación científica para la economía: ¿Cómo es posible que las instituciones que mejor sirven al bien común y que son más extremadamente significativas para su desarrollo hayan surgido sin la intervención de una voluntad común y deliberada para crearlas?

Causo a Menger gran frustración que su aporte no fuese comprendido por los teóricos de la Escuela Histórica alemana, suponiendo estos que la teoría de Menger era un desafío al historicismo.  Surgió de esta forma el famoso debate sobre el método, que hubo de ocupar gran tiempo de Menger, siendo este junto con el debate sobre la imposibilidad del cálculo económico socialista, una de las dos polémicas más importantes y preñadas de consecuencias en toda la historia del pensamiento económico.

     Para Menger, por tanto, las instituciones sociales son, sin duda, resultado de la interacción de muchos seres humanos, pero no han sido diseñadas ni organizadas conscientemente ni deliberadamente por ninguno de ellos.


     Existen tres formas de comprender el termino “historicismo”. El primero, el identificado con la escuela histórica del derecho (Savigny y Burke), el cual es opuesto al racionalismo cartesiano, es el defendido por la Escuela Austriaca en su análisis teórico de las instituciones. El segundo es el de la escuela histórica de la económica de los alemanes del siglo XIX y de los institucionalistas americanos del siglo XX, que niegan la posibilidad de la existencia de una teoría económica abstracta de validez universal, tal y como defendía Menger y los economistas austriacos. El tercer tipo de historicismo es el que se encuentra en la base del positivismo metodológico que pretende recurrir a la observación empírica (historia) para falsar o contrastar teorías y que, de acuerdo con Hayek, no es sino una manifestación más del racionalismo cartesiano que tanto critican los austriacos.  

viernes, 4 de agosto de 2017

Implicaciones Legales I

DERECHO, LEGISLACIÓN Y LIBERTAD

Friedrich A. Hayek




INTRODUCCIÓN

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)

     La constitución debe de ser base y fundamento para la vida en sociedad.

Los problemas de la sociedad se podrían resolver cuando las élites de la humanidad lleguen a tomar conciencia de las limitaciones de la mente humana.

La división de poderes, en la forma en que nosotros la conocemos, está hecha entre los órganos legislativo, judicial y ejecutivo, y esto no ha permitido alcanzar los objetivos deseados de la sociedad.

La constitución es una herramienta muy deseada por todos los gobernantes, hoy, por ejemplo, podemos ver ese efecto en Venezuela, como el Presidente Maduro busca llegar a entronizarse en el poder por medio de una Constitución evidentemente inconstitucional.

Esto nos hace poder observar que realmente no existe una verdadera división de poderes.  Un gobierno constitucional, ósea que se basa en el constitucionalismo definitivamente tiene que ser un gobierno limitado.  Esto quiere decir que debe de ser reducido, con la finalidad de cumplir sus propósitos de la forma más eficaz y eficiente.

La idea original que está detrás de la constitución, es la de delimitar el gobierno y exigir que quienes lo ejercen respeten determinadas leyes y normas.

Todo gobierno constitucional es, por definición, un gobierno limitado. El constitucionalismo tiene una cualidad esencial: es una limitación legal del gobierno; es la antítesis de la decisión arbitraria; su opuesto es el gobierno despótico.

Mucho se dice y se espera de la democracia, todas las esperanzas descansan en las sabias soluciones que esta ofrece, pero en realidad, observamos que la democracia muchas veces es la forma de gobierno en la que la voluntad de la mayoría es determinada por una minoría, la cual general y particularmente está delimitada.

Las razones del subdesarrollo en los campos del Derecho, la “justicia” entre otros, han sido principalmente: la perdida de la fe en una justicia independiente de la coacción, no solo para evitar acciones injustas sino para alcanzar resultados particulares en favor de específicos grupos de personas; y la fusión en las mismas asambleas legislativas de la tarea de articular las normas de comportamiento con las relativas al funcionamiento del gobierno.

El mantenimiento de una sociedad de hombres libres depende de tres consideraciones fundamentales: La primera es que un orden espontaneo que se autogenerá y una organización son cosas distintas, y que esa distinción tiene una gran relación con los conceptos de normas y leyes que también son muy distintos. La segunda es que lo que actualmente suele considerarse como justicia social o distributiva sólo tiene sentido dentro de la segunda de esta clase de orden, ósea de la organización donde solo caben las leyes. La tercera es que el modelo predominante de instituciones libres, en el que el mismo cuerpo representativo produce las normas de recto comportamiento y las que regulan la acción del gobierno, conduce necesariamente a una transformación gradual del orden espontaneo de una sociedad libre hacia un sistema totalitario al servicio de alguna coalición de intereses organizados.

Se cree que la mejor forma de ayudar a las personas que lo necesitan es por medio de leyes, pero lo que en realidad se promueve son grandes negocios.

Podría parecer que la particular forma de gobierno representativo que hoy prevalece en el mundo occidental, y cuya defensa muchos consideran imprescindible por considerarla erróneamente la única forma posible de democracia, tiene una tendencia inherente a desviarse de los ideales a los que aspiraba.  Es difícil negar que, desde que se adoptó este tipo de democracia, hemos venido apartándonos de aquel ideal de libertad individual del que se consideraba la más segura salvaguardia, y que ahora nos vamos deslizando hacia un sistema que nadie desea.

La democracia en busca de garantizar la defensa de los derechos del hombre, lo que más ha logrado es limitar los Derechos que busca defender.  

No faltan indicio de que esa democracia ilimitada camina hacia el inevitable fracaso, no tanto con estrepito como con cierto gimoteo.  Tarde o temprano, la gente descubrirá que no solo se encuentra a merced de esos nuevos intereses creados, sino también que la maquinaria política del para-gobierno, que se ha desarrollado como necesaria consecuencia del estado asistencial, conduce a un callejón sin salida.

La finalidad de todo sistema debe ser enfocarse en cuales son los dispositivos constitucionales, en sentido jurídico, que mejor pueden contribuir a preservar la libertad individual, ese es el fin de todo sistema de gobierno.

En la actualidad las diferentes perspectivas de la economía, la jurisprudencia, la ciencia política, la sociología y la ética, se trata en realidad de un problema que solo puede afrontarse con éxitos como un todo. Los enfoques filosóficos siempre serán dispares, nunca se podrá llegar a un acuerdo.

En ninguna parte es tan evidente el nocivo efecto de la división en especialidades en las dos más antiguas de estas disciplinas, la economía y el derecho. Los pensadores del siglo XVIII de quienes hemos tomados los conceptos básicos del constitucionalismo liberal, David Hume, Adam Smith, lo llamaron “la ciencia de la legislación” o también de los principios de la política en el sentido más amplio del término.

Hoy existe lo que se conoce como “filosofía social”. Algunas de las principales disputas en estas disciplinas especiales versan en realidad sobre cuestiones que no pertenecen a ninguna de ellas y en relación con las cuales, por tal razón, nadie podrá hacer un análisis sistemático, y que por tal motivo se las considera como “filosóficas”, lo que con frecuencia sirve de excusa para adoptar tácitamente posturas que supuestamente no precisan de una justificación racional y ni siquiera la admiten.

Estos problemas cruciales, de los que depende no solo la interpretación de los hechos, sino también las posturas políticas, pueden y deben ser resueltos sobre la base de los hechos y de la lógica.  Son filosóficos únicamente en el sentido de que ciertas opiniones, tan populares como erróneas, se deben a la influencia de una tradición filosófica que postula una falsa respuesta a cuestiones en realidad susceptibles de un tratamiento científico preciso.

Uno de los grandes problemas de la actualidad es que se busca resolver problemas reales, con soluciones filosóficas, las cuales siempre tendrán en mente hacerlo por la vía legislativa con el ánimo de influir sobre la economía.

Muchas soluciones a los problemas sociales son propuestas desde el campo de las ciencias políticas ampliamente extendidas son fruto de una particular concepción de la formación de las instituciones sociales, que llamare “racionalismo constructivista”, concepción que presupone que todas las instituciones sociales son o deben ser producto de un diseño o plan deliberado.

No podemos buscar soluciones a cuestiones filosóficas desde el terreno de la ciencia.

No solo algunas de las diferencias científicas sino también de las más importantes diferencias políticas (o ideológicas) de nuestro tiempo derivan, en definitiva, de ciertas diferencias filosóficas básicas entre dos escuelas de pensamiento, una de las cuales puede demostrarse que es errónea.
Debemos discutir los problemas desde dos visiones, un racionalismo evolutivo o crítico y un racionalismo constructivista o ingenuo.  Tal y como lo denominara Karl Popper.

Si se puede demostrar que el racionalismo constructivista se basa en falsos supuestos de hecho, todo un conjunto de escuelas científicas y concepciones políticas podrá también descartarse como erróneas.

Es particularmente el positivismo jurídico, y la creencia con el relacionada en la necesidad de un ilimitado poder soberano, el que incurre en este error.  Otro tanto cabe decir del utilitarismo, al menos en su variante particularista o act-utilitarianism (utilitarismo de los actos); igualmente, mucho me temo que parte no desdeñable de lo que entendemos por sociología sea fruto directo del constructivismo en la medida en que dicha ciencia se propone crear el futuro de la humanidad o, como dice un autor, pretende que el socialismo es el resultado lógico e inevitable de la sociología.

 Todas las doctrinas totalitarias, de las que el socialismo no es más que la más noble e influyente, adolecen de este vicio.  Son falsas, no es razón de los valores que defienden, sino por la errónea concepción de las fuerzas que hicieron posible la Gran Sociedad y la civilización.  

No existe ningún plan que sea capaz de precisar todas las actividades que desarrolle el individuo dentro de la Gran Sociedad, es por ello que los gobernantes cuando buscan administrar una determinada actividad lo único que realmente hacen en perjudicar el desarrollo de esa actividad.

Parece haberse estancando el desarrollo de la ciencia del Derecho desde Kant y Hume, nadie como ello ha estado tan cerca de captar el carácter de los valores como condiciones independientes y orientadoras de toda construcción racional.   Los valores que el error científico tiende a destruir constituyen los fundamentos indispensables de toda nuestra civilización, incluidos los esfuerzos científicos que luchan contra ella.

La tendencia del constructivismo a presentar estos valores que él no puede explicar como fruto de decisiones humanas arbitrarias, o actos de la voluntad, o simples emociones, más bien que como las condiciones necesarias de hechos que dan por descontados quienes los sostienen, ha contribuido en gran medida a sacudir los cimientos de la civilización y de la propia ciencia, que también descansa sobre un sistema de valores que en modo alguno admiten demostración científica.

Los amigos de la humanidad han desechado la ciencia de la vida académica intelectual, con la finalidad de destruir los principios y fundamentos científicos que deben regir una sociedad de hombres libres.