miércoles, 2 de agosto de 2017

LA ACCIÓN HUMANA (Introducción II)

LA ACCIÓN HUMANA


INTRODUCCIÓN SEGUNDA PARTE

Jesús Huerta de Soto

(Comentarios de Juan Carlos Luna Aguilera)

Ludwig von Mises y la teoría del dinero, del crédito y de los ciclos económicos:

     Esta primera aportación seminal de Mises en el ámbito monetario supuso un gran paso adelante e hizo avanzar el subjetivismo de la Escuela Austriaca aplicándolo al campo del dinero y fundamentando su valor sobre la base de la teoría de la utilidad marginal.

Mises soluciono, por primera vez, el problema, aparentemente insoluble, de razonamiento circular que hasta entonces se pensó que existía en relación con la aplicación de la teoría de la utilidad marginal al dinero.

En efecto, el precio o poder adquisitivo del dinero viene determinado por su oferta y demanda; la demande de dinero, a su vez, la efectúan los seres humanos, no basándose en la utilidad directa que el dinero proporciona, sino en función, precisamente, de su poder adquisitivo.   Mises resolvió este aparente razonamiento circular mediante su teorema regresivo del dinero, que con detalle analizo y explico así: “De acuerdo con este teorema, la demanda de dinero viene determinada no por el poder adquisitivo de hoy, sino por el conocimiento que se forma el actor basándose en su experiencia sobre el poder adquisitivo que el dinero tuvo ayer. A su vez, el poder adquisitivo de ayer vino determinado por una demande de dinero que se formó sobre la base del conocimiento que se tenía respecto a su poder adquisitivo de ante-ayer”.  Esto quiere decir que, la demanda de dinero viene en relación a su demanda histórica, ósea en base a lo que se esperó en el pasado.

Con el tiempo este teorema dio origen a lo que se conoció como:  “La teoría austriaca del ciclo económico”. En efecto, Mises, aplicando las teorías monetaris de la Currency School a las teorías subjetivistas del capital e interés de Böhm-Baerk, se dio cuenta de que la creación expansiva de créditos sin respaldo de ahorro efectivo (medios fiduciarios) a que da lugar el sistema bancario basado en un coeficiente de reserva fraccionaria dirigido por un banco central, no solo genera un crecimiento cíclico y descontrolado de la oferta monetaria, sino que también, al plasmarse en la creación ex nihilo de créditos a tipos de interés artificialmente reducidos, inevitablemente provoca un alargamiento ficticio e insostenible de los procesos productivos, que tienden así a hacerse de forma indebida excesivamente intensivos en capital.  La amplificación de todo proceso inflacionario mediante la expansión crediticia, tarde o temprano de manera espontánea e inexorable, habrá de revertirse, dando lugar primero a una crisis financiera y después a una recesión económica en la que los errores inducidos en la inversión se pondrán de manifiesto y surgirán el paro masivo y la necesidad de liquidar y reasignar todos los recursos erróneamente invertidos.

Por ello no es de extrañar, que Mises fuera el principal impulsor de la creación del Instituto Austriaco de Coyuntura Económica, al frente del cual coloco como Director en un primer momento a F.A. Hayek (premio Nobel de Economía 1974), y que este Instituto fuera el único capaz de predecir el advenimiento de la Gran Depresión de 1929, como inexorable resultado de los desmanes monetarios y crediticios de los “felices” años veinte del siglo pasado que siguieron a la Primera Guerra Mundial.

La teoría austriaca de la crisis no es sino una aplicación particular de los efectos descoordinadores que la coacción sistemática de los gobiernos tiene en los campos fiscal, crediticio y monetario tiene (intra e intertemporalmente) sobre la estructura productiva.

La radical separación entre los aspectos micro y macro de la Ciencia Económica es otra de las insuficiencias características de los modernos libros de texto y manuales introductorios de Economía Política, que en vez de proporcionar un tratamiento unitario de los problemas económicos como hace Mises, siempre presetnan la Ciencia Económica dividida en dos disciplinas distintas (la micho y la macroeconomía) que carecen de conexión entre si y que, por tanto, pueden estudiarse separadamente.
 Como bien indica Mises, esta separación tiene su origen en la utilización de conceptos que, como el de nivel general de precios, ignoran la aplicación de la teoría subjetiva del valor al dinero y siguen anclados en la etapa precientífica de la economía en la que el análisis aún se intentaba efectuar en términos de clases globales o agregados de bienes, más que en términos de unidades incrementales o marginales de los mismos.

El análisis misiano sobre la imposibilidad del socialismo:  

     Mises aporta la teoría de la imposibilidad del socialismo, si la fuente de todas las violaciones, valoraciones y conocimientos se encuentra en la capacidad creativa del ser humano actor, todo sistema que se base en el ejercicio de la coacción violenta contra el libre actuar humano, como es el caso del socialismo y, en menor medida, del intervencionismo, impedirá el surgimiento en la mente de los actores individuales de la información que es necesaria para coordinar la sociedad.

Mises observo que, el cálculo económico, entendió como todo juicio estimativo sobre el valor del resultado de los distintos cursos alternativos de acción que se abren al actor, exige disponer de una información de primera mano y deviene imposible en un sistema que, como el socialista, se basa en la coacción e impide, en mayor o menor medida, el intercambio voluntario (en el que se plasman, descubren y crean las valoraciones individuales) y la libre utilización del dinero entendido como medio de intercambio voluntario comúnmente aceptado.

La falacia de un orden racional en la gestión económica es posible dentro de una sociedad basada en la propiedad pública de los medios de producción tiene su origen en la errónea teoría del valor formulada por los economistas clásicos, así como en la tenaz incapacidad de muchos economistas modernos para captar el teorema fundamental de la teoría subjetiva y comprender hasta las últimas consecuencias que del mismo se derivan.  La verdad es que solo los errores de estas escuelas hacían que las ideas socialistas prosperaran.

Por tanto, concluye Mises, allí donde no exista libertad de mercado, precios monetarios de mercado libre y dinero, no es posible que se efectué el cálculo económico “racional” alguno, en tendiendo por “racional” el cálculo efectuado disponiendo de la información necesaria (no arbitraria) para llevarlo a cabo.  

Mises escribe su libro El Socialismo en 1922, fue una obra que alcanzo una extraordinaria popularidad en la Europa continental y que tuvo, entre otras consecuencias, el resultado de hacer que teóricos de la talla de Friedirch A. Hayek, inicialmente un socialista Fabiano, Wilhem Röpke y Lionel Robbins cambiasen de opinión después de su lectura y se convirtieran al liberalismo.  Este libro dio inicio a una de las polémicas en las que se han visto implicados los teóricos de la Escuela Austriaca, La imposibilidad del cálculo económico socialista.

Debemos de mencionar que el mismo Mises, reconoce que cuando entro en la universidad era ideológicamente muy estatista y que solo paulatinamente sus estudios de Economía Política le hicieron cambiar de opinión.

Existen otras tres polémicas originadas por la escuela austriaca: la que mantuvo Mengeer con la escuela historicista alemana en el siglo XIX; en segundo lugar la polémica sobre el concepto de Capital y la teoría del interés que mantuvieron Böhn-Bawerk con J.B. Clark en un primer momento y Mises, Hayek y Machlup con Frank H. Knight y la Escuela de Chicago después, y la tercera es la conocida controversia mantenida por Hayek contra Keynes a lo largo de los años 30.  La evolución de los acontecimientos históricos (caída del socialismo real) y del pensamiento económico (crisis de la ingeniería social y de la economía keynesiana) están evidenciando como los teóricos austriacos llevaron la razón en estas cuatro controversias doctrinales.

Teoría de la función empresarial:

     La consideración del ser humano como protagonista ineludible de todo proceso social constituye la esencia de la cuarta aportación de mises al campo de la Ciencia Económica. En efecto, Mises se da cuenta de que la Economía, que en un principio había surgido centrada en torno a un tipo ideal histórico en el sentido de Max Weber, el homo economicus, gracias a la concepción subjetivista de Menger, se generaliza y convierte en toda una teoría general sobre la acción e interacción humana, ósea la praxeología en términos de Mises.

Mises considera que toda acción tiene un componente empresarial y especulativo, desarrollando una teoría de la función empresarial, entendida como la capacidad del ser humano para crear y darse cuenta de las oportunidades subjetivas de ganancia o beneficio que surgen en su entorno, actuando en consecuencia para aprovecharlas.

Mises manifiesta de manera expresa que el elemento esencial de la función empresarial radica en su capacidad creativa (Solo es creadora la mente humana que dirige la acción y la producción).

Mises manifiesta que, para triunfar en el mundo de los negocios no se precisa título académico alguno. Las escuelas y facultades preparan a gente subalterna para desempeñar funciones rutinarias, pero no producen empresarios; no se puede enseñar a ser empresario. El hombre se hace empresario sabiendo aprovechar oportunidades y llenando vacíos.

La capacidad empresarial del ser humano no solo explica su constante búsqueda y creación de nueva información respecto de los fines y los medios, sino que además es la clave para entender la tendencia coordinadora que surge en el mercado de forma espontánea y continua cuando no se le interviene de manera coactiva.

Mises es sumamente enfático en afirmar que la economía es una ciencia que trata sobre medios y no sobre fines.


Es esta capacidad coordinadora de la función empresarial la que, precisamente, hace posible la elaboración de un corpus lógico de teoría economía sin necesidad de incurrir, como veremos en el apartado siguiente, en los vicios del análisis cientista (matemático y estadístico). 

lunes, 24 de julio de 2017

INTRODUCCIÓN LA ACCIÓN HUMANA PARTE I

La Acción Humana
Introducción



Jesús Huerta de Soto
(Notas de Juan Carlos Juna Aguilera)

     La acción humana es un libro de texto fundamental en el curso de Economía Policía que se imparte en la Universidad Complutense y después en la Universidad Rey Juan Carlos ambas en Madrid.

II. PRINCIPALES VENTAJAS COMPARATIVAS DE LA ACCIÓN HUMANA:

La mayoría de libros de texto introductorios o manuales de Economía Política, están teniendo consecuencias muy negativas en la formación de los futuros economistas.  Se cree muchas veces que el mejor libro es el que presenta las “ideas” más novedosas, el que tiene los “datos más recientes”, pero esto no es más que una clara y penosa manifestación del viejo mito del “mejorismo científico”, según el cual todo lo reciente engloba y mejora los desarrollos teóricos anteriores.  Esta línea de pensamiento podría tener alguna aplicación en el campo de las ciencias naturales, pero no en el de las ciencias sociales o especialmente en el de la Economía Política en particular.

Lo anterior se debe a que nuestra ciencia se fundamenta en principios y características esenciales de la naturaleza del ser humano, que no puede ser moldeado al antojo de impulsos científicos o técnico-teóricos, por tanto, gozan de gran permanencia y en ecuaciones incluso de una plena inmutabilidad.  (Tema sumamente complicado de comprender, ya que el ser humano por naturaleza es mutante y de hecho vive en constantemente cambiando.)

Retomando un tema, todos aquellos que ingenuamente creen que el “mejorismo científico” se da en el campo de la Economía caen en las redes de lo que Murray N. Rodthbard felizmente ha calificado como de “concepción Whing de la historia de la ciencia”, este punto considera que lo ultimo siempre será lo mejor.  Según esta creencia, se supone que todo lo que se ha construido científicamente en cada momento es correcto, o al menos “mejor” que lo que se había elaborado con anterioridad.

Generalmente las “ideas económicas”, se tienden a presentar bajo complicadas ecuaciones matemáticas, pretendiendo dar un “elevado nivel científico”.  En otros muchos casos, el problema es al contrario, donde los tratadistas buscan hacer accesible y comprensible su material para los alumnos, lo que los hace caer en ligerezas imperdonables desde un punto de vista académico.

Que uno de los manuales introductorios de economía más actuales y prestigiosos afirme categóricamente que “el precio mide la escasez”, o que otro, por ejemplo, indique que aplicando la regla de igualar precios a costes marginales pueda hacerse una economía socialista logre el “optimo que jamás se alcanza en una economía capitalista, son tan solo dos ejemplos trágicos lo que en la actualidad se hace con la enseñanza de la economía, lo cual crea serios daños irreversibles.

Haciendo un paréntesis sobre lo que los “economistas” no comprenden y tampoco enseñan, hay que recordar que, como bien explica Mises: “el hombre, al actuar, no mide ni cifra la utilidad”. La ordena, por el contrario, en meras escalas valorativas. Los precios de mercado, lejos de reflejar una equivalencia de valor atestiguan que los contratantes valoran la mercancía de modo diferente.  Y esto es un claro ejemplo que como la escasez no refleja una realidad exterior objetivamente medible, sino que es un concepto subjetivo de valoración (ordinal) relativa a determinados fines que el actor considera que n pueden alcanzarse, como desearía, en su totalidad. (Pero esto es solo una pequeña digresión al tema de la escasez que veremos en detalla mas adelante.)

Otro gran error que se da constantemente es la imagen que se da de nuestra ciencia en los manuales la que suele ser mayoritariamente, la de una disciplina que se quiere desarrollar y exponer a imagen y semejanza de las ciencias naturales y del mundo de la ingeniería.

El daño que se le hace a los estudiantes es muy grande, ya que pasan a través de los primeros cursos introductorios de economía sin aprender los principios y fundamentos esenciales, adquiriendo la errónea impresión de que existe una respuesta segura para cada problema que puedan encontrase, simplemente efectuando de forma correcta el “diagnostico y aplicando automáticamente la correspondiente “receta”.

Lo anterior hace que los diferentes centros de enseñanza de economía mayoritariamente enfocados con este criterio se parezcan más a mediocres academias dedicadas a la preparación de “ingenieros” (sociales) que a lo que debieran ser, instituciones verdaderamente universitarias centradas en la investigación y estudio de los principios y fundamentos de la Ciencia Economía.

Un ejemplo de la transportación de ideas y términos de la física al campo de la economía, es la Elasticidad, término introducido por Alfred Marshall.

En el presente tratado encontraremos que Mises nos presenta el daño que esta concepción cientista de la economía produce sobre los estudiantes de la siguiente manera: “Los estudiantes quedan perplejos y desorientados. En los cursos de economía matemática se le ha saturado de formulas y ecuaciones que recogen unos hipotéticos estados de equilibrio, donde no hay ya actividad humana.” Descubren pues, que dichas ecuaciones de nada sirven en la vida real del mundo económico.

Resulta pues, de un lado, que aquel equilibrio que con tanto interés estudiaron jamás se alcanza en la práctica y, por otro, que nunca tampoco los salarios ni los precios de los productos del campo son suficientemente elevados, en opinión de sindicatos y agricultores.

Lo que lleva como tragedia a que la mayoría de estudiantes acepten, sin preocuparse de más, de las panaceas intervencionistas que sus profesores preconizan.  Todo lo anteriormente expuesto claramente demuestra la razón, del porque los manuales modernos sólo suelen gozar, en el mejor de los casos, de una vida muy efímera.

La importancia de los tratados sobre fundamentos o principios de la Ciencia Económica:

La forma de solucionar este problema es escribir verdaderos tratados sobre principios o fundamentos de la ciencia económica.  De esta manera se logra poner a disposición de los estudiantes un instrumental analítico de incalculable valor sobre el que podrán seguir construyendo todo el edificio teórico de la economía.
Al conocer los principios o fundamentos de la economía, no podrán ser víctimas de los errores que en la actualidad impregnan las corrientes económicas que tanto daño hacen al individúo y por consiguiente a la sociedad. Las ideas económicas de la actualidad están llenas de pensamientos constructivistas e intervencionistas, las cuales niegan la verdadera esencia de la ciencia económica.

Estos nuevos manuales de economía  deben de ser escritos con un criterio mucho mas atemporal y abstracto.  En todo caso el objetivo de todo tratado de principios o fundamentos ha de consistir en enseñar a los alumnos a pensar en términos de los elementos esenciales de la disciplina.

En esta perspectiva, La Acción Humana de Ludwing von Mises constituye el tratado sobre los principios y fundamentos esenciales de la Ciencia Económica más importante que se ha escrito en muchas décadas.  Sus rasgos más característicos son su profundo rigor analítico, así como la constante coherencia y plena concatenación lógica que rezuman cada uno de los treinta y nueve capítulos de la obra en los que prácticamente se tratan la totalidad de los problemas económicos.

Mises, construye en esta obra de forma sistemática un edificio sobre la teoría económica, que queda integrado en un todo coherente y unitario.

III. EL AUTOR Y SU OBRA: PRINCIPALES APORTACIONES DE MISES A LA CIENCIA ECONÓMICA:

     Las aportaciones de Mises al campo de la Ciencia Económica se extienden a lo largo de los dos primeros tercios del siglo XX.  Mises se convirtió en economista tras leer en las navidades de 1903 los principios de economía de Carl Menger. Es por tanto que a partir de esa fecha cuando se inicia una extensísima y fructífera vida académica dedicada a la investigación y a la enseñanza de la Economía y que no habría de detenerse hasta 1969 cuando Mises se jubila como profesor de economía de la Universidad de Nueva York.

El libro de Menger tuvo una notable influencia en Mises, por primera vez se intentaba construir toda la Ciencia Económica partiendo del ser humano, considerado como actor creativo y protagonista de todos los procesos sociales.    Menger creyó imprescindible abandonar el estéril “objetivismo” de la escuela clásica anglosajona y siguiendo una tradición del pensamiento continental muy anterior que podría remontarse incluso hasta los escolásticos españoles de los siglos XVI y XVII consideraba que el científico de la economía debía situarse siempre en la perspectiva subjetiva del ser humano que actúa, de manera que dicha perspectiva habría de influir determinantemente e inevitablemente en la forma de elaborar todas las teorías económicas, en su contenido científico y en sus conclusiones resultados prácticos.   Se entiende pues, como Menger considera imprescindible abandonar el estéril objetivismo de la escuela clásica anglosajona, siempre obsesionada por la supuesta existencia de entres externos de tipo objetivo (clases sociales, agregados, factores materiales de producción etc). Consecuencia natural de la concepción subjetivista, es no solo el desarrollo de la teoría subjetiva del valor y de su corolario la ley de la utilidad marginal, sino también la idea del coste como valoración subjetiva de las alternativas a las que se renuncia al actuar (coste de oportunidad).

     La aportación seminal de Menger es continuada por su alumno más notable Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914), que fue catedrático de Economía de Hacienda del gobierno del Imperio Austro-Húngaro en tres ocasiones.

Como nota aparte, es necesario señalar que las conexiones teóricas entre la Escuela Austriaca y los escolásticos españoles han sido estudiadas con detalle por dos alumnos de Mises. F.A. Hayek y en especial por Murray N. Rothbard.  Curiosamente esta intima relación existente entre los miembros de la Escuela de Salamanca y los teóricos de la Escuela Austríaca no es mencionada expresamente por Mises.

Böhm-Bawerk critico todas las teorías preexistentes hasta la aparición de su trabajo sobre el surgimiento del interés, impulsando además la teoría sobre el surgimiento del interés basada en la realidad subjetiva de la preferencia temporal.  El más avanzado de sus estudiantes Mises propuso extender la aplicación de la tradicional concepción subjetivista de la economía que había retomado Menger al ámbito del dinero y del crédito, publicando en 1912, bajo el titulo la teoría del dinero y del crédito, la primera edición de su primer libro de economía importante. 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Los Fundamentos de la Libertad Capitulo V

“RESPONSABILIDAD Y LIBERTAD”


1.     Responsabilidad y libertad
     La libertad no solo significa para el individuo que tiene la oportunidad y responsabilidad de elección, sino que también debe soportar la carga de sus consecuencias, de sus acciones y recibir alabanzas o censuras por ellas.  La libertad y la responsabilidad son inseparables.  Una sociedad libre no puede funcionar si los individuos no poseen el derecho de hacer propios los resultados que se deduzca de sus acciones y la acepte como resultado de sus propios merecimientos.

Una sociedad libre solo puede ofrecer oportunidades iguales para todos, y el individuo debe de comprender que el resultado de sus acciones dependerá de un sinfín de variables que no son responsabilidad de nadie, en ocasiones ni de él mismo.  Pero algo si es cierto, que en la mayor parte de ocasiones el resultado de sus acciones, serán únicamente atribuibles a él mismo.

La libertad se cocha constantemente con la falta de ánimo que inspira hacia los individuos, esto debido a que, la negación de la responsabilidad se debe comúnmente al temor que ella inspira, ósea al miedo que tienen las personas a tomar responsabilidad de sus propias vidas. 

Es por ello que G.B. Shaw dijo: “La libertad significa responsabilidad. Por eso, la mayoría de los humanos le temen”.   Es indudable que muchas personas están temerosas de la libertad, porque la oportunidad para hacer la propia vida significa también una incesante tarea, una disciplina que el hombre debe imponerse a sí mismo para lograr sus fines.

2.     Determinismo y libertad
     
La falta de estima que hay hacia las ideas de la libertad, es debido a una errónea interpretación que hay hacia las lecciones de la ciencia.

La libertad es sumamente importante para las personas ya que por medio de ella es que se destruye totalmente la idea del determinismo que reino en la humanidad durante tanto tiempo, y por medio del cual se busco, con relativo éxito, tener al mundo sumido en la obscuridad de la ignorancia y la desesperanza.

El determinismo intelectual es el responsable de un gran número de desaciertos de la mente humana, originado como resultado de extraer conclusiones que no se deducen de premisas correctas, más bien son resultado de premisas incorrectas.  Las personas que niegan la libertad de la voluntad despojan a la palabra “libre” de todo su significado ordinario.

El determinismo arguye que, puesto que las acciones de los hombres están determinadas completamente por causas naturales, no puede haber justificación para hacerles responsables y alabarles o censurarles por las mismas.  Los voluntaristas por otra parte, mantienen que, puesto que existe en el hombre algún agente que queda fuera de la cadena de cusa y efecto, dicho agente es quien debe soportar la responsabilidad y ser el legitimo objeto de alabanza o censura.

El hecho peculiar en torno a la disputa es que en ninguno de los dos casos las conclusiones se deducen de las premisas alegadas.   D. Hume, dijo: “Por libertad, entonces, podemos significar únicamente el poder de actuar o no actuar de acuerdo con las determinaciones de la voluntad.”

3.     La función de asignar responsabilidades

     La conducta de una persona en un preciso momento, su respuesta a cualquier serie de circunstancias externas, vendrá determinada por su constitución hereditaria y la práctica acumulada con cada nueva experiencia, interpretada a la luz de anteriores experiencias individuales. Ósea el carácter se forma a través de un proceso acumulativo que en cada caso produce una única y precisa responsabilidad. En otras palabras, la responsabilidad no se toma por una elección es el resultado de una forma de vida y una acostumbrada conducta de responsabilidad hacia la misma persona y hacia la sociedad.

La posición determinista sostiene que esos efectos acumulados de herencia y experiencias pasadas constituyen la totalidad de la personalidad individual.  Solamente la voluntad que crea la libertad es la única que puede crear esos factores que determinaran la personalidad y a través de ella, la acción singular del individuo.

Hay personas dentro de la posición determinista más extrema que tienen a negar que el término “voluntad” tenga algún significado.

Muchas veces se dice que las personas no tienen la responsabilidad de ser como son, o de vivir en la pobreza en que viven, la posición determinista dirá que, eso es lo que les toco y como les toco vivir; nada más alejado de la realidad, ya que si se les otorga Libertad, tendrán la opción de buscar la forma en la cual desean ellos mismos vivir.

La afirmación de que una persona es responsable de su proceder pretende convertir a sus actos en algo distinto de lo que serian si aquellos no creyera en la realidad de este aserto.   En general creemos que la conducta de una persona se verá influida en una dirección deseable por el conocimiento de la responsabilidad de sus actos, nunca podemos estar seguros del efecto de dicho conocimiento en un caso en particular.

Lamentablemente la responsabilidad llego a ser un concepto jurídico, ya que se designa a alguien para que diga cuál es el nivel de obligación que tiene una persona frente a su responsabilidad “legal”, cuando realmente la responsabilidad es un término moral.

El significado del concepto se extiende más allá de la esfera de coacción y su mayor importancia quizá radique en el papel que desempeña al guiar las libres decisiones de los hombres.  Una sociedad libre exige, probablemente más que ninguna otra, que los hombres se guion en sus acciones por un sentido de responsabilidad, que se extiende aun mas allá de los deberes marcados por la ley.

Cuando a los hombres se les permite actuar de acuerdo con lo que estiman conveniente, también deben ser responsables del resultado de sus esfuerzos.

4.     El hombre en cuento ser responsable

     La justificación para atribuir responsabilidad es, el efecto presumido derivado de esta práctica en las acciones futuras. Su pretensión es enseñar a los individuos lo que deben considerar en situaciones futuras comparables.  El hombre por obligación debe de tener la oportunidad de soportar las consecuencias de sus decisiones.

Esto  no significa que se presuma siempre que el hombre es el mejor juez de sus intereses. Significa meramente que nunca poseemos la seguridad de que otros los conozcan mejor.

La asignación de responsabilidad presupone, en el caso del hombre, la capacidad para una acción racional y la aspiración de que actué mas racionalmente de lo que haría sin aquella, la razón juega solo una pequeña parte en la determinación de las acciones humanas.

La complementariedad de libertad y responsabilidad significa que las razones a favor de la libertad se aplican solo a aquellos a quienes se les puede imputar responsabilidad; la responsabilidad presupone que una persona es capaz de aprender de la experiencia y de guiar sus acciones por el conocimiento así adquirido.
Ahora siempre que exista razón para creer que el conocimiento de la responsabilidad influirá probablemente en las acciones de un hombre, será necesario tratarle como responsable.  La atribución de responsabilidad no se basa en lo que creemos que serán las probables consecuencias de estimular a la gente a comportarse racional y considerablemente.  Se trata de un recurso que la sociedad ha desarrollado para competir con nuestra incapacidad de ver lo que hay dentro de la mente de otros y para introducir orden en nuestra vida sin recurrir a la coacción.  

Por lo tanto, ser un miembro libre y responsable de la comunidad supone una condición particular que acarrea cargas y privilegios.   Ahora bien, política y legalmente, para que la libertad sea efectiva, la diferenciación debe establecerse clara y definitivamente y venir determinada por reglas generales e impersonales.

En la vida pública la libertad requiere que seamos considerados como tipos, no como individuos y tratados bajo la presunción de que las razones normales que nos disuaden de hacer esto o aquello tendrán efectividad en el caso particular de que se trate.

5.     La prosecución de las propias finalidades

     Se confunde mucho el ideal de libertad de la persona para la persecución de sus propios fines con la creencia de que tal libertad se traduciría en la voluntad o el empeño de lograr únicamente fines egoístas.
Parte esencial de la libertad y de las concepciones morales de una sociedad libre es la elección de nuestros asociados y de aquellos de quienes hacemos nuestras sus necesidades.

El altruismo general es, sin embargo, una concepción carente de sentido. Nadie puede cuidar eficazmente de los extraños.  Las personas siempre se decantaran por situaciones concretas, ósea a personas que conocemos.  Uno de los derechos fundamentales de los hombres, es determinar que necesitados y que necesidades se le antojan más importantes.

Una parte del concepto que nos merece la personalidad individual, consiste en el reconocimiento de que cada ser humano tiene su propia escala de valores que debemos respetar aun cuando no la aprobemos.

Una sociedad desconocedora de que cada individuo tiene derecho a seguir sus personales preferencias carece de respeto por la dignidad del individuo y desconoce la esencia de la libertad; sin embargo, también es verdad que en una sociedad libre la estima del individuo depende del uso que este haga de su libertad.

El hecho de que una sociedad libre funcione con éxito solamente si sus individuos se hallan guiados en cierta media por valores comunes es quizá la razón por la que los filósofos han definido a veces la libertad como acción conforme a reglas morales.  La libertad de acción, que constituye la condición del merito moral, incluye asimismo la libertad de actuar mal.

La principal función de la creencia en la responsabilidad individual es hacer que utilicemos nuestro propio conocimiento y capacidad hasta el máximo en la consecución de nuestros fines.

6.     La carga de obrar por el bienestar

     En un grado mayor que nunca, el éxito de un hombre no depende de la especial habilidad que posea en abstracto, sino de la correcta utilización de  dicha habilidad.  A medida que la sociedad y su complejidad se han extendido, la recompensa que un hombre puede obtener depende más y más no de la habilidad y capacidad que posea, sino del correcto uso que de ellas haga.  Así, ha aumentado la dificultad de descubrir el mejor empleo para la capacidad de uno y la discrepancia entre las recompensas de hombres que poseen la misma capacidad técnica o especial habilidad.

La necesidad de encontrar una esfera de utilidad, un empleo apropiado para nosotros mismos, es la más dura disciplina que la sociedad libre se impone.  En la sociedad libre nadie puede asegurar la utilización de los mejores dotes o habilidades, a menos que haga uso de la coacción.

El principal objetivo de la libertad es ofrecer oportunidades e incitar al individuo para que se asegure al máximo uso de conocimientos que pueda adquirir.

7.     Adiestramiento para la libertad

     El descubrimiento de un mejor uso de las cosas o de la propia capacidad de uno es la mayor contribución que un individuo puede hacer dentro de la sociedad, al bienestar de sus semejantes y que facilitando el máximo de oportunidades para ello es como una sociedad libre llegara a prosperar más que otras.

Al poder utilizar nuestras propias habilidades en la forma que más creamos conveniente, nos convertimos en emprendedores, eso es justamente la maravilla de la sociedad libre.

Dentro de una sociedad libre, puede darse el caso que dos hombres con la misma educación, la misma preparación y las mismas habilidades, uno triunfe y el otro se hunda en el fracaso, la diferencia está en la utilización de los medios para alcanzar el éxito, y por lo tanto, hemos de ajustar nuestra educación y ética de acuerdo con tales oportunidades.  En una sociedad libre no somos remunerados por nuestra habilidad, sino por el uso correcto que hagamos de la misma.

Dentro de la sociedad libre, el talento del hombre no le concede una posición especial.  Todo lo que una sociedad libre ha de ofrecer es la oportunidad de buscar una posición conveniente.  A menudo se arguye que la creencia en la persona como única responsable de su propio destino esta defendida solamente por los que gozan del éxito.

Cuanto más propenso sea el hombre a censurar a los otros o a las circunstancias por su fracaso, mayor tendencia acusa a la ineficacia y al descontento.

8.     El alcance de la responsabilidad

     Actualmente se asigna la “responsabilidad necesaria”, en las acciones de los individuos con la única finalidad de influir en sus acciones.  La libertad exige que las acciones del individuo tenga en cuenta consecuencias que están dentro de sus posibilidad de previsión y, particularmente, que se le haga responsable de sus propias acciones.

La responsabilidad, para gozar de efectividad, debe ser responsabilidad individual.  En una sociedad libre no existe responsabilidad colectiva de los componentes de un grupo como tal.  Por ejemplo y a fin de cuentas, si la propiedad de muchos es la propiedad de nadie, entonces en ese mismo orden de ideas la responsabilidad de todos es la responsabilidad de nadie.

Es por ello que, la responsabilidad únicamente puede ser atribuible a las personas individuales y a nadie más.
En gran parte, la creciente demanda de protección y seguridad proveniente del poder impersonal del Estado tiene su origen, sin duda, en la desaparición de esa más pequeña comunidad de interés y del sentimiento de aislamiento del individuo que yo no puede contar con el interés personal y la asistencia de los otros miembros del grupo local.


Para ser efectiva, la responsabilidad debe reducirse a facilitar que el individuo se apoye en su propio y concreto conocimiento, llegado el instante de decidir sobre la importancia de las diferentes tareas, de aplicar sus principios morales a las circunstancias que conoce y de ayudar voluntariamente a mitigar los males. 

Proceso Económico II (Ley de Say I)

TRATADO DE ECONOMÍA POLÍTICA

Juan Bautista Say

“De las salidas (de manda)”




     Suelen decir los empresarios de los diversos ramos de industria que no está la dificultad en producir sino en vender, y que nunca dejaría de producirse bastante mercancía si se pudiese hallar fácilmente su despacho.  Cuando el empleo de sus productos es lento, difícil y poco ventajoso, dicen que escasea el dinero.

El objeto de sus deseos es un consumo activo que multiplique las ventas y sostenga los precios.  Más si se les pregunta qué circunstancias y que causas son favorables al empleo de sus productos, se nota que por la mayor parte tienen ideas confusas sobre estas materia; que observan mal los hechos y los explica peor; que tienen por constante lo que es dudoso; que desean lo que es directamente contrario a sus intereses; y que procuran obtener del gobierno una protección fecunda en malos resultados.

Para formar ideas más seguras y de una aplicación de orden superior, con respecto a lo que proporcionada salida a los productos de la industria, continuemos el análisis de los hechos aprendido por el mismo medio; y quizá descubriremos verdades nuevas. Importantes, propias para ilustrar a los hombres industriosos acerca de sus deseos, y de tal naturaleza que aseguren el acierto de los gobiernos que deseen protegerlos.  

El hombre cuya industria se aplica a dar valor a las cosas, disponiéndolas de modo que tengan un uso cualquieras que sea, no puede esperar que sea apreciado y pagado este valor sino donde haya otros hombres que tengan medios para adquirirlo.   ¿Y en qué consisten estos medios? En otros valores y productos, fruto de su industria, de sus capitales y de sus tierras; de donde resulta, aunque a primera vista parezcan una paradoja, que la producción es la que da salida a los productos.

Si dijese un mercader de telas: Yo no pido otros productos en lugar de los míos, sino solamente dinero; se le demostraría con facilidad que si su comprador se pone en estado de pagarle en dinero, es a consecuencia de las mercancías que él vende también por su parte. Un arrendador se le podrá decir comprara las telas de ud, si tiene buenas cosechas y serán tantas mas las que compre cuanto más haya producido.  Si nada produce, nada podrá comprar.  

Ud. Mismo no puede comprarle su trigo a sus lanas, sino en cuanto produce telas.  Se empeña ud.  En que lo necesita es dinero y yo le digo que son otros productos.  En efecto, ¿para qué quiere ud. el dinero? ¿No es con el objeto de comprar primeras materias para su industria, o comestibles para su consumo? Con que lo que ud. necesita son productos y no dinero. La moneda que haya hecho de los productos de otro, servirá dentro de un momento para el mismo uso entre otros dos contratantes; después servirá para otros y otros en una serie progresiva que no acabara jamás; del mismo modo que un carruaje, que después de haber trasportado el producto que ud. Haya vendido, transporta otro, en seguida otro, y así sucesivamente.   

Cuando ud. No vende fácilmente sus productos ¿dice por ventura que es porque los compradores no tiene carruajes para llevárselos? Pues cabalmente el dinero no es más que el carruaje del valor de los productos.  Todo su uso se ha reducido a acarrear a casa de ud, el valor de los productos que había vendido el comprador para comprar los que ud; y así mismo trasportará a casa de aquel a quien ud haga una compra por el valor que los productos que haya vendido a otros.

Compra ud pues, y compran todos, las cosas que necesitan con el valor de sus productos, transformando momentáneamente en una suma de dinero.  De lo contrario ¿Cómo se podrían comprar ahora en Francia, en el espacio de un año, seis u ocho veces más cosas que las que se compraban en el miserable reinado de Carlos VI?


Es evidente que sucede esto porque se producen en ella seis u ocho veces más cosas que antes, y porque se compran estas cosas unas con otras. 

martes, 16 de mayo de 2017

Proceso Económico (Teoría del Valor)



TEORÍA DEL VALOR




     Para valorizar y comparar el hombre ordena sus preferencias, conceptualizándolas en su escala de valores.   El grado de satisfacción que cada cosa o servicio puede brindar es también distinto en cada momento.

Estos valores constituyen simplemente un orden de preferencia y, son una clasificación cualitativa y no cuantitativa.

Solamente la persona que los hace puede saber cual opción fue la que sacrifico, es decir, cuanto le costó.  

Las preferencias, es decir, el valor, se pueden expresar con números ordinales y no cardinales.    NO es, pues, cuantificable objetivamente  y solamente puede saber su costo de oportunidad el sujeto mismo que toma la decisión.

VALOR: “Precio es lo que usted paga, VALOR es lo que usted recibe”.

Las personas tampoco escogen en abstracto.   Comparan satisfacciones específicas y discretas.  Nunca se encuentran ante la disyuntiva de escoger entre pescado o fruta.   Nunca se encuentra a una persona en situación de “tabula rasa”, ni bajo la influencia de un solo factor.

Las condiciones en que encuentra la persona son siempre complejas en el sentido que son muchas las circunstancias que constituyen su entorno y condición e influyen en el proceso de tornar decisiones.  Conceptualmente si podemos aislar factores, excluyendo a todos con excepción del que queremos analizar.  A ese proceso le llamamos cetris paribus.

Ahora debemos de tomar en cuenta el orden de prioridad, este no siempre es el mismo, sino depende de la condición que exista marginalmente en el momento de tomar decisiones.

A medida que tiene más pantalones y más camisas, el valor de una respecto de la otra varía según la cantidad de cada una que ya se posea y la tendencia será la de mantener un “closet” equilibrado, de tal manera que la persona no desee cambiar una prenda por otra, como indudablemente si lo querría hacer si tuviese, demasiadas camisas en relación a los pantalones.

UTILIDAD MARGINAL



     Es que el valor que la gente le atribuye a las cosas depende del beneficio, de la utilidad que estas puedan brindar.  Dependiendo de la condición en que cada quien se encuentre.  Es así que decimos que las decisiones son tomadas en la periferia de nuestra condición.

Por ello en economía decimos que las decisiones son siempre al margen. A esta explicación del valor se le denomina UTILIDAD MARGINAL, porque el beneficio o utilidad pertinente es solamente al margen.  

MARGINAL: Significa el extremo, el límite, lo que justamente ha quedado excluido. Es la unidad adicional, el trabajador menos eficiente que aun logra empelo.  El concepto marginal es útil porque todas las decisiones y asignaciones de recursos se llevan a cabo siempre “al margen”.

 Siempre se buscará encontrar una mezcla “optima”.  Dados los precios relativos, tenemos una TASA DE SUSTITUCIÓN. 

Cuando la persona se encuentra en situación de indecisión, cuando ya no tiene una preferencia por cambiar un pantalón por una camisa o viceversa, decimos que está en EQUILIBRIO.

EQUILIBRIO: Es una condición que solamente se da conceptualmente. En la vida real nunca hay equilibrio, pero siempre existe tendencia hacia el equilibrio.

Un cambio en el precio relativo de una cosa cambia la inclinación de la curva y se puede visualizar como un cambio en la tasa de sustitución al margen, o lo que es lo mismo, como un cambio en el costo de oportunidad de demandar la cosa.


La ley de la Demanda la cual, en efecto, dice que cuando hay un cambio de precios relativos, ceteris paribus, la cantidad demanda del bien cuyo bajo en relación a los demás precios aumentará.